Sobre regalos nobles, refranes y el Día Mundial del Agua …

Texto: Leopoldo Martin Ramos

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Un amigo muy especial ( de quién haré recuerdo en algunas cuartillas futuras) tuvo un gesto que agradezco sobre manera, pese al tiempo transcurrido … viajó a Europa, y me trajo un obsequio muy fino en mi apreciación … un poster de una exposición de obras de Velásquez … aparte de los textos (que conformaban una invitación a visitarla) tenía la imagen de una de sus obras: “El aguador de Sevilla”.

Y en el autoencargo de reflexionar sobre “el” (o ·”la”) “agua” me dije, que usaría la imagen como el tema central de mis disquisiciones …

Un refrán vino a mi recuerdo, golpeando mis sentimientos fuertemente: “agua que no has de beber, déjala correr” …

¿ A quién hacerle caso … al regalo aquel, o al refrán de marras ?

Para ordenar mis ideas, y sacarlas del tropel que las envilece: ¿a cuento de qué, el tema? … por el Día Mundial del Agua … se declaró el 22 de marzo de cada año, por la resolución A/RES/47/193. El acuerdo se adoptó el 22 de diciembre del año 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El acuerdo acogió una propuesta que se hizo en la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo, que se realizó en Río de Janeiro, Brasil (3 al 14 junio de 1992).

Me las indilgué –como para probar el tema- por el refrán en voz de cantores o versos de poetas … el primero que encontré, la letra de la canción Agua, de Carlos Vives: “He andado muchos caminos / He buscado mil tesoros / Yo te digo que la vida /vale más que todo el oro. // Dicen que vivo en la luna / que casi no tengo nada / Yo tengo una gran fortuna / y es la vida enamorada. // Agua que no has de beber / déjala correr / Agua que no has de beber // Mi cama será de hierba / Mi techo será de estrellas / Mi casa cualquier camino / mi patria toda la tierra // Agua que no has de beber / déjala correr.”

Es una canción hermosa, y siguiendo la veta me salió al encuentro otro refrán: “A los años mil, las aguas van por donde solían ir “ … incentivador ¿verdad? … seguir hurgando entre poetas y cantores (la verdad es que no era un buen caudal para mis afanes… el refrán aquel de “agua que no has de beber…” estaba asociado a penas de amor, fraudes sentimentales y otros asuntos más conflictivos ); vino a cuento un nuevo refrán: “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe” , algo así como si asistes a lugares conflictivos, puedes salir perjudicado … ( la decisión nueva –acaso más torpe que la anterior- es incursionar en el tema mismo, sin rodeos: “Día Mundial del Agua”)

Naciones Unidas ha programado la celebración, asignando un tema central para cada 22 de marzo; en los ocho años anteriores, los asuntos fueron: “compartiendo el agua, compartiendo oportunidades” (2009); “agua limpia para un mundo sano” (2010), “agua para las ciudades: responder al desafío urbano (2011), “el mundo tiene sed porque tenemos hambre” (2012), “cooperación en la esfera del agua” (2013), “agua y energía” (2014), “Agua y desarrollo sostenible (2015), “Agua y empleo” (2016). Para este año: “Aguas residuales”

(Parece que el refrán: ”tanto va el cántaro…”, está resultando sentencia cierta … voy por otros cauces …)

La superficie del planeta está cubierto, en un 71 %, de agua; empero, solo un dos por ciento –si, no me equivoco en la cifra: 2%- corresponde a agua dulce … ¡ y el agua dulce es la que permite sostener la vida humana !

Ariel Rappaport –lanación cl /21 marzo 2014- da unas cifras tremendas: “ … cada año mueren 3.4 millones de personas debido a enfermedades relacionadas con el agua de mala calidad. Esto incluye la muerte de un niño cada 21 segundos. Otro dato alarmante es que hoy en América Latina y el Caribe, 32 millones de personas no cuentan con acceso adecuado a agua potable, sumando apabullantes 783 millones de personas en todo el mundo”…

¿ A qué seguir ? Se atribuye a Dante Alighieri, la siguiente frase que tiene sonido a refrán: “ Para surcar mejores aguas despliega ahora las velas la navecilla de mi ingenio, que deja tras de si un mar tan cruel” … pudiera no ser el mejor sayo, pero por su amplitud, me ayuda a volver sobre la idea inicial: “El Aguador de Sevilla”.

Es un óleo barroco, pintado sobre lienzo, de 106,7 cm x 81 cm. Se le conoce como una de las más destacadas obras de Diego Velásquez, pintada en su juventud, en los últimos años de su estancia en Sevilla. Está en el Apsley House, de Londres. Los especialistas, datan la obra entre los años 1618 y 1622; esto a juzgar por las definiciones de su trabajo (dice el texto virtual:) “ Inclinóse [Velázquez] a pintar con singularísimo capricho, y notable genio, animales, aves, pescaderías, y bodegones con la perfecta imitación del natural, con bellos países, y figuras” .

“ Protagonistas del cuadro son un anciano aguador vestido con un capote pardo, bajo el que asoma una camisa blanca y limpia, y el muchacho que de él recibe una copa de cristal fino llena de agua. El muchacho, vestido de negro y con amplio cuello blanco, inclina la cabeza, en un escorzo semejante al del joven recadero de La vieja friendo huevos, para recoger la copa con gesto grave, sin cruzarse las miradas”.( http://es.wikipedia.org/wiki/El_aguador_de_Sevilla )

Leyendo estas cuartillas, confirmo que el tema debió continuar reflexionando sobre el Aguador -que de cosas hay por lucubrar-, empero entre los datos terribles asociados con el Día Mundial del Agua, y los refranes he ocupado mayor espacio que el destinado a la pintura de Velásquez. Felizmente, ello me ofrece la opción de volver sobre el tema en otra reflexión, y tratándose de refranes, solo debo recordar, en su oportunidad, aquel que reza: “ agua que no has de tocar, no la dejes escapar”.

LEOPOLDO MARTIN RAMOS

Editado el 18 de marzo 2017

Para Reflexiones al Atardecer (X)

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