MI REGALO, EN SUS DOCE AÑOS…

 

Texto: Leopoldo Martin Ramos

En el Editorial de la Revista Cultural N° 2, Julio 2017, la Directora de la Biblioteca de Santiago, Sra. MARCELA VALDÉS RODRÍGUEZ, consignó lo siguiente: “ Mientras escribimos BiblioMachin van surgiendo nuevos sueños, vamos pensando cómo hacer para que nuestra Biblioteca esté cada día más presente en el imaginario colectivo. Este 2017 entramos en la adolescencia con doce años y tenemos grandes novedades.”

Los doce años se cumplen el 11 de noviembre.

La Biblioteca de Santiago, nació a la vida institucional en un adusto edificio que comenzó a construirse el año 1928 y se terminó en el año 1945. Cuatro años antes de abrir sus dependencias como “el modelo de biblioteca pública más grande y moderna del país puesta al servicio de la comunidad”, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional.

¿ Que regalo hacerle ? fue mi pregunta ante tal acontecimiento.

Me soplaron al oído ¡ Pirotecnia !, y aún cuando el jolgorio puede expresarse con luces de colores, juegos de artificio y detonaciones de diversos volúmenes, rechacé la idea por el daño que la pirotecnia le hace a las aves y a las mascotas… las cuales serán, son duda, también invitadas a la fiesta…

Confundido con el obsequio a elegir para la ocasión, decidí ponerme el sayo de abuelo ( por algo soy cofrade de la Sala +60 ) y con tal indumentaria, propicia para bien reflexionar, deje las bridas sueltas para que mi animal correteara a gusto, buscando el regalo más apropiado …

¡ Un gorro de lana ! ( siempre que se haya tejido en la Isla Grande de Chiloé), pensé con entusiasmo… sirve para abrigarse en invierno y nadie se ve mal con él en primavera… y tejido en Chiloé, porque si lo usa de noche, es seguro que vendrá la Pincoya a suavizar los sueños.

( “ La Pincoya es una criatura imaginaria marina perteneciente a la mitología de Chiloé, en el sur de Chile.

Tiene el aspecto de una mujer joven y muy hermosa, con una larga cabellera rubia. A diferencia de la sirena chilota (que posee una cola de pez), ella tiene una apariencia completamente humana. La leyenda dice que aparece desde las profundidades del mar, semi vestida con un traje de sargazo a danzar en las playas y que, por medio de la orientación de su danza, señaliza si la pesca será abundante o escasa en la temporada que se avecina. https://es.wikipedia.org/wiki/Pincoya )

¡ Brazas de lana de Yacana !; de las brazas de lana saldrán tejidos de abundancia Así se podrán urdir y adecuar los hilos en la urdidera para pasarlos al telar… ( esperamos que Yacana baje de su constelación… el fabuloso animal, la llama, acostumbra beber agua en los manantiales del norte patrio que contienen el alma, la fuerza que la nutre para vivir…)

( “ Se cuenta que Yacana acostumbraba beber agua de cualquier manantial, y si se posaba encima de alguien le transmitía mucha suerte. Mientras este hombre se encontraba aplastado por la enorme cantidad de lana de Yacana, otros hombres le arrancaban la fibra. Todo esto ocurría siempre de noche.

Al amanecer del día siguiente se veía la lana que habían arrancado la noche anterior. Esta era de color azul, blanca, negra, parda, las había de toda clase, todas mezcladas. Si el hombre afortunado no tenía llamas, rápidamente compraba algunas y luego adoraba la lana de la Yacana en el lugar donde la habían arrancado. Tenía que comprar una llama hembra y otra llama macho, y sólo a partir de estas dos podía llegar a tener dos mil o tres mil. Esta era la suerte que la Yacana confería a quienes se posaba encima de ellos. Se cuenta que en tiempos muy antiguos, esto le ocurrió a muchas personas en muchos lugares.” http://www.cuco.com.ar/yacana.htm )

¡ Un par de palillos de madera de Canelo ! (el árbol mágico-simbólico del pueblo Mapuche).

Dicen los que mucho saben que bajo sus raíces, que se internan en la tierra hacia el inframundo, todos se despojan de armas y diferencias, lo cual permite al canelo -entendido como eje cósmico, que permite definir el centro del mundo- alcanzar gran altura en un tronco recto y cilíndrico. Sus ramas, son símbolo de la paz, y bajo el Canelo sólo se habla la verdad.

Acaso, con palillos de madera de Canelo y lana de Yacana, pudiera iniciarse el tejido de un cobertor hermoso con el cual arropar los más tiernos sueños de una comunidad que gestiona la cultura, el conocimiento y la entretención para una población humana cada vez mayor. Así cuidados, y descritos con entusiasmo y sincera vocación de humanidad por empáticas “bibliotecas humanas” esos sueños tendrán materialización cierta y verdadera; y con ello, nuevas circunstancias para celebrarlas.

 

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