“INTERMEDIO” por NELSON VILLAGRA GARRIDO

TEXTO:  NELSON VILLAGRA GARRIDO

Estas “memorias y olvidos” no pretenden dar cuenta de quién soy o cómo soy o he sido. Por la sencilla razón que no sólo somos lo que pensamos ser, sino que inevitablemente somos también lo que otros piensan de nosotros, y en permanente modificación.

En todo caso, las conclusiones pertenecen a los lectores. Quizás leyendo las vivencias de otros, reflexionamos sobre las nuestras:

“El Tiempo, querido amigo, / no borra ni escribe exacto. / Hacer la historia es un acto / complejo, nada sencillo, / ni espontáneo ni objetivo. / De modo que usted defienda / la memoria de su tienda. / Aprenda del hombre antiguo/ que para no ser ambiguo/ lo escribió todo en la piedra”.  (Maestro Merardo)

Fin del intermedio.

“POR EL DESARROLLO LIBRE DEL ESPÍRITU”:

Habían pasado tres años importantes en mi formación artística y en mi vida. Tres años en que mi vocación venció mi precariedad económica – transitoria -, estratagema ideada por mi madre. Años en los cuales también supe vencer las soledades adolescentes.

Aunque la experiencia más dura había sido mi incapacidad de resolver la protección de mi hijo. Los hechos me demostraron con el tiempo que mis padres, y los padres adoptivos tuvieron razón, pero en mi consciencia quedó una marca indeleble.

Cuando acepté la idea de incorporarme como actor al TUC

( Teatro de la Universidad de Concepción ) en el mes de abril de 1958, me pareció importante participar en una propuesta que intentaba romper el centralismo teatral en mi país. La ciudad de Santiago, no sólo era la capital administrativa sino además concentraba toda la actividad artística y educativa

La Universidad de Concepción, entidad privada, había emergido tempranamente, en 1919 – la primera fuera de Santiago -, con el propósito de servir a la región sur del país. Y he de confesar que al respecto yo tenía informaciones generales y ocasionales. De manera que fue una sorpresa estimulante vivir la experiencia cultural que dicha Universidad desplegaba en la vasta región sureña. “Por el desarrollo libre del espíritu era su lema”.

Su cofundador y primer Rector  don Enrique Molina Garmendia, un distinguido intelectual, se mantuvo por largos años en sus funciones – nombrado Rector vitalicio – rodeado de gran respeto y admiración.

En 1958, cuando ingresé al TUC – profesional – era Rector de la Universidad don David Stitchkin, otro lúcido y fino intelectual, gran impulsor de las artes. De hecho don David en 1945, había dirigido la primera pieza teatral que fundó al TUC amateur, con “La Zapatera Prodigiosa”.

Don Enrique Molina Garmendia Don David Stitchkin

En abril o quizás a principios de mayo de 1958 me establecí en la ciudad de Concepción. Llegué en el mismo momento que Luis Alarcón, a quien había conocido en el Teatro Experimental de la Universidad de Chile (TEUCH), mientras trabajábamos como comparsas en “El Alcalde de Zalamea” de Calderón de la Barca.

También estaba en Concepción, desde hacía un año, Gustavo Meza, quien había sido parte de la Comisión que viajó a Santiago en busca de actores. A Gustavo, lo había conocido cuando ingresé a la Esc. de Teatro de la U. de Chile, ya que él estaba en su último año de dirección teatral, quien también ocasionalmente formó parte de las comparsas en las diferentes puestas en escena del TEUCH.

Tiempo después, durante el mismo año, llegaron desde Santiago la actriz Delfina Guzmán – compañera de Gustavo – y Jaime Vadell. Y con el tiempo se incorporarían otros compañeros.

 


                                                                              Al fondo, Cerro Caracol

Antes que el TUC se profesionalizara en 1958, el grupo teatral amateur existía desde 1945. El trabajo de este grupo se había desarrollado con gran calidad. Profesores de la Universidad, estudiantes, empleados bancarios y comerciantes, ocupaban su tiempo libre en la actividad artística. Varios de estos compañeros se incorporarían posteriormente como actores al TUC profesional en los años 58-59.

Del grupo amateur del TUC habían salido a la vida profesional los hermanos Duvauchelle y Orieta Escámez, actores de destacada labor en la escena nacional y latinoamericana.

La ciudad de Concepción está enclavada en una zona plena de colinas y bosques, junto a la costa del río Bío-Bío y a los pies del legendario y hermoso  Cerro Caracol. Una zona que tuvo un gran protagonismo durante la Conquista española y Colonia.

Desde aquellos tiempos  el pueblo originario mapuche, defendió su tierra y sus derechos. Y durante las guerras de independencia de la república chilena, varios héroes e intelectuales salieron de esa región penquista, no exenta de caudillos rebeldes con características bandidescas.

La pesca artesanal e industrial, la explotación carbonífera en las cercanas minas de Lota, las abundantes viñas en la zona, y la reciente industria del acero auguraban un porvenir seguro.

Aunque al mismo tiempo esos bienes denunciaban el desarrollo desigual que caracterizaba a nuestro país, marginando de los beneficios económicos a una cantidad significativa de la ciudad y región, que sufría los rigores de las abundantes lluvias invernales.

de Nelson Villagra Garrido 

 

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