GENTE DE RADIO PRÓLOGO TRES AMIGOS EN LA RADIO por ENRIQUE FERNÁNDEZ

TEXTO:  ENRIQUE FERNÁNDEZ

 

 

PRÓLOGO

TRES AMIGOS EN LA RADIO

 

Las páginas que tiene usted entre sus manos guardan una secreta historia de amor y amistad que protagonizan el periodista Ciro Vargas, su esposa durante 52 años, Sonia Roa, y el amigo entrañable de ambos, Leopoldo Martin. Un lazo fraternal los unió desde su juventud en la inquieta ciudad de Chillán. Pero además los tres sintieron desde aquellos tiempos el encantamiento de la Radio. La Radio, ese poderoso medio de comunicación cuya primera transmisión en Chile llenó de mágicos sonidos el lluvioso atardecer del sábado 19 de agosto de 1922.

Los tres amigos se enamoraron de la Radio, primero en Chillán, en los años 40, después en Santiago en los años 60 y, por último, ya en el siglo XXI, crearon en Internet la Radio Arcoiris (www.radioarcoiris.cl). Ciro, Sonia y Leopoldo dejaron aquí sus testimonios, a través de una serie de programas transmitidos en la red bajo el título de “Gente de Radio”. Son amenas conversaciones entre ellos, pero principalmente es Leopoldo quien entrevista a sus dos amigos. Surgen así anécdotas graciosas, recuerdos dramáticos e imágenes emotivas. Desfilan evocaciones de 1942, cuando a los 18 años Ciro se presentó en Radio La Discusión de Chillán y pidió que le dejaran leer poemas. Lo dejaron… y se quedó 20 años hasta ocupar la dirección de la emisora.

Al rememorar sus tiempos de locutor, libretista y actor en Radio La Discusión, cuando el radioteatro no contaba con los adelantos tecnológicos para recrear el galope de un caballo o el disparo de un arma de fuego, Ciro dice:

“… Hacíamos el sonido del trote de los caballos con unas calabazas, por ejemplo… Y eso de hacer sonar un disparo era una cosa realmente imposible… Nunca nos resultaba algo parecido a un disparo cuando pretendíamos con algún mecanismo, provocar el ruido de un balazo”.

Tenía Ciro 24 años cuando participó en la fundación de Radiodifusión Cultural de Chillán, que después fue el Instituto de Extensión Cultural. Por allí pasaron en los años 50 notables figuras del teatro y las artes y por eso Ciro consideraba esta actividad como “el pequeño tesoro que uno guarda en su memoria”.

También Sonia recuerda sus tiempos de actriz, dentro del grupo de teatro que dirigía Enrique Gajardo, con presentaciones en Santiago y Chillán:

“Sí. Allá nosotros fuimos a presentar una obra de Miguel Littin: “La mariposa debajo del zapato”… Era una denuncia… yo era una mujer cartel, de esas que andan como los payasos u otra gente…, con un cartel por delante y otro por detrás, promoviendo algunos negocios o firmas comerciales… Pues bien, ésa era yo… Me tocaba hacer ese personaje… era la esposa, que reemplazaba a mi marido… que era un bebedor”…

“Bueno –agrega Sonia-, y también fuimos a presentar allá “El Vicario”, una obra que causó una gran polémica dentro de la Iglesia. Se trataba de la vida del Papa Pio XII… Lo ajusticiaban, dentro de la obra, por su comportamiento que tuvo ante la matanza que hizo Hitler”…

Cuando usted lea estas conversaciones, que Leopoldo Martin y Sonia Roa transcribieron como un homenaje final al amigo y esposo que ya no está entre nosotros, se involucrará en historias íntimas, que forman parte de esta otra gran historia, la de nuestro país, nuestra ciudad, nuestro barrio. Usted podrá conocer el carácter transparente de Ciro, la ternura de Sonia y la delicadeza inquisidora de Leopoldo.

Tuve el privilegio de conocerlos a los tres: A ese caballero del periodismo que fue Ciro Vargas lo conocí en Radio Portales, donde él era jefe del Departamento de Prensa a comienzos de los años 70. Combinaba esa intensa labor con su trabajo como reportero en el vespertino “Última Hora”. Yo era un periodista que daba sus primeros pasos en el fascinante mundo de la Radio, donde este jefe tuvo la paciencia de enseñarme lo que él sabía, con una cordialidad propia de los hombres y mujeres de Chillán.

Como a tantos chilenos, el golpe de Estado de 1973 nos interrumpió la vida y nos dispersó por diferentes caminos. Ciro encontró acogida en Radio Chilena durante tres años y luego, junto a su amada Sonia, partió al exilio en Venezuela. Cuando ambos regresaron 11 años después, su casa se convirtió en un lugar de encuentro donde reinaba la guitarra. La voz de Ciro se elevaba entonces con matices líricos, para entonar los románticos versos de González Malbrán o Agustín Lara, además de los aires folklóricos de Chile y América Latina. Sonia lo acompañaba y atendía a sus invitados como la mejor anfitriona que podían encontrar.

En la clásica película italiana de Ettore Scola “Nos habíamos amado tanto”, uno de los amigos de la bella historia que allí se relata habla del cambio que experimentaron con el paso de los años, desde que eran jóvenes revolucionarios hasta que se transformaron en adultos burgueses: ”Queríamos cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros”, dice, con cierta resignación.

No es el caso de estos tres amigos que grabaron sus vivencias en “Gente de Radio”. Ellos nunca dejaron de ser lo que eran cuando se conocieron hace más de medio siglo. Mantuvieron sus ideales, su romanticismo, sus valores. Por eso editaron estas páginas, para que seamos partícipes de cuanto lograron y también de aquellos sueños que no pudieron lograr..

ENRIQUE FERNÁNDEZ

 

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