PREMIO MUNICIPAL DE ARTE PARA CIRO VARGAS MELLADO GENTE DE RADIO Nº 7

TEXTO:  (  LIBRO:   GENTE DE RADIO,  ENTREVISTA  Nº 7)

PREMIO MUNICIPAL DE ARTE PARA CIRO VARGAS MELLADO

 

Recuerdo emocionado y entusiasta del Premio recibido, de la Primera Escuela de Temporada de la Universidad de Chile, realizada bajo su organización; la actividad en Radiodifusión Cultural de Chillán y luego el Instituto de Extensión Cultural –INECUCH-, ambas instituciones creadas por Ciro Vargas, y en las cuales se acrisolaron otras importantes organizaciones artísticas y de cultura.

(GENTE DE RADIO Nº 7) LEOPOLDO.- Estamos con la nueva jornada de la serie “Gente de Radio”, y en estos programas iniciales entrevistando al periodista Ciro Vargas Mellado.

Ciro, estábamos en nuestro último encuentro hablando de la gente, de radio o no, que estaba en el ámbito de tu permanencia en Chillán, desde tu nacimiento hasta el instante en que –casado- te trasladas a Santiago. Queda la impresión que en ese tiempo, mientras trabajabas en Radio “La Discusión”, hubo actividades importantes que sería conveniente conocer. Sabemos que en ese lapso, hay un premio por la actividad desarrollada que entregó la Ilustre Municipalidad de Chillán. ¿Podrías contarnos algo de esa situación?

CIRO VARGAS.- Si, fue una de las cosas más gratas para mí… el hecho de haber sido distinguido por la Municipalidad con el Premio Municipal de Arte que se otorga en Chillán, anualmente. Quisieron así premiar la labor que yo había realizado en el ámbito de la cultura y el arte. Habíamos trabajado en radio, habíamos trabajado en teatro, habíamos organizado muchas cosas… habíamos llevado el Teatro Experimental de la Chile en más de una oportunidad hasta Chillán, para brindar la posibilidad a los habitantes de la ciudad de conocer las obras que se estaban presentando con tanto éxito acá en Santiago.

También organizamos -y ésa es una de las grandes satisfacciones que experimenté- un evento extraordinario, la tarea fue haber organizado la Primera Escuela de Temporada que se realizó en Chillán, de la Universidad de Chile.

El Director de esa Escuela fue ni más ni menos que Nicanor Parra y yo fui el encargado de su organización, así es que tuvimos un contacto permanente… Bueno, y en esa oportunidad también estuvo por allá Margot Loyola; y así, figuras destacadísimas del arte llegaron hasta Chillán y fue un éxito tan grande que algo de tres mil personas participaron en los diversos cursos…

Curiosamente, en Chillán fueron a impartir cursos de cuecas, en un centro que se supone que es tan folclórico y tan auténtico… Bueno, hasta Chillán llegaron artistas o cultores del folclore de aquí de Santiago a enseñarles a bailar cueca a los chillanenses.

Y así, fue una fiesta que realmente duró quince días. Fueron dos semanas en que se impartieron numerosísimos cursos. Y la respuesta del público fue realmente sorprendente. Ésa fue una de las tareas que me tocó cumplir con la mayor alegría.

Y tal vez todo eso fue que, juntando, juntando, le pareció suficiente a las personas que determinan cada año quien debe ser distinguido con el Premio Municipal de Arte en Chillán. Y pensaron que yo lo merecía y así fue como me distinguieron con ese premio que ha constituido uno de los galardones que en mi modesta existencia en el ámbito al cual me refiero, el arte y la cultura, me tocó recibir. Eso, por una parte…

LEOPOLDO.- Recuerdas de qué tiempo estamos conversando, lo del Premio, la primera Escuela de Temporada de la Universidad de Chile.

CIRO VARGAS.- Me parece que por allá por el año 50 o 52. En realidad las fechas no las tengo muy grabadas. Tengo por allí el diploma que me entregaron el cual fue dibujado artísticamente por don Darío Brunet, tío de Marta Brunet, quien completó el texto dibujando letra por letra sobre el pergamino… Por allí tengo ese recuerdo de don Darío Brunet que hizo el diploma que me fue entregado.

Hubo un acto en la Sala Otto Schefer Hoffman, me entregaron esto y ahí hubo unas palabras de reconocimiento a cargo de don Alfonso Lagos, que era el Director del Diario “La Discusión”, y don Abel Jarpa Vallejos, que era el Alcalde de la ciudad.

Y entonces hubo momentos de mucha emoción. Y particularmente para mí fue el que mi madre -por diversas razones era poco frecuente que saliera de noche-… bueno, aquella vez sí estuvo en ese acto acompañándome. Fue uno de los momentos de emoción particularmente interesantes y que recuerdo con mucha complacencia.

Eso y la Escuela de Temporada fueron los momentos culminantes de lo que podríamos mencionar como tareas realizadas en beneficio de la ciudad.

Pasaron por lo que fue el Instituto de Extensión Cultural de Chillán, numerosos jóvenes, alumnos de la Escuela Normal, particularmente incluso. René Largo Farías fugazmente pasó por allí, y así también Francisco Raynaud López.

Gentes de mucha calidad estuvieron formando parte de esa legión de jóvenes de la ciudad que pertenecieron al Instituto de Extensión Cultural de Chillán, que también incluía un conjunto coral que también ayudé a formar con José del Canto Pulgar. También, fundamos el Teatro Experimental de Chillán, el Centro Literario, un Centro Infantil…

Así, una enormidad de cosas que se hicieron. Y era una alegría porque había una respuesta generosa, entusiasta, espontánea, de la gente joven y de gente no tan joven también, que formaban parte de esta actividad. Había, por ejemplo, algunos profesores del Liceo que trabajaron en nuestro radioteatro y así… Hay montones de cosas que constituyen el pequeño tesoro que uno guarda en su memoria.

LEOPOLDO.- En tu relato has mencionado una serie de personajes sobre los cuales será bueno, más adelante, agregar algunas frases. Casos concretos, de Darío Brunet, el hombre que hizo tu diploma para el Premio Municipal, aparte de ser el tío de Marta Brunet – quien el año 1923 publicó su primera novela “Montaña adentro”- tenía una calidad excepcional en la caligrafía y en el diseño de pergaminos que se distribuían en diversas ceremonias… eran parte de su oficio permanente… Creo que es bueno que se le recuerde, más adelante, con más tiempo.

En lo inmediato, y estando en esta etapa del Instituto de Extensión Cultural de Chillán que mencionas, tengo entendido que el Instituto se creó, así como estaba el Coro, el Teatro Experimental, como una suerte de agrupación de una serie de actividades culturales; organismo que nació de otra actividad específica que parece que fue la madre de las demás –o es lo que pregunto en este momento– que se llamó Radiodifusión Cultural de Chillán… ¿Estoy muy lejos de la realidad?

CIRO VARGAS.- No… así es efectivamente: La institución que posteriormente se llamó Instituto de Extensión Cultural de Chillán, se llamó originalmente Radiodifusión Cultural de Chillán ¿Por qué? Porque nació con ese propósito de trabajar en radio exclusivamente. Y así fue como todos los domingos teníamos nosotros un programa de una hora o más entre las nueve y once de la noche, transmitiendo radioteatro, entrevistando a personas, hablando de las actividades culturales y artísticas, tanto de la ciudad misma como de Santiago, lo que acontecía acá en la capital, atender las visitas que nosotros entrevistábamos…

Entonces, ésa era la primera etapa que fue Radiodifusión Cultural… que fue un semillero también de personas que después   destacaron en el ámbito nacional… De allí, -y como quien dice: cuando se completó esa etapa de la radio-, se dio el paso hacia el instituto… y ese instituto fue el que agrupó, reunió a un centro literario, el teatro, el coro, el centro infantil… Todas estas instituciones formaron parte del Instituto de Extensión Cultural de Chillán pero –como somos humanos– empezaron algunos celos, algunas envidias, y dijeron: no, no tenemos porqué estar sometidos a la dirección de una persona o de un grupo de personas, así es que se retiraron después del Instituto…

El Coro, por ejemplo, se independizó… Siguió trabajando estupendamente bien con quien fue el director y fundador del Coro, José del Canto Pulgar. Con él creamos el Coro… Yo no siempre supe música, pero siempre me gustó y me ha gustado la música y el canto… Entonces, sin saber música, hablé con José y le dije: “Por qué no fundamos un coro para Chillán”… Entonces me preguntó: “¿Tú sabes música?” “No”, fue mi respuesta… “Pero tú sí sabes”, le reafirmé …Él era profesor de canto… profesor de música en el Liceo… Bueno, así es que convinimos eso y se creó el Coro de Chillán, que después tuvo una larga y exitosa vida. Vinimos una vez a Viña del Mar a cantar…

Se hicieron cosas muy hermosas… y entonces, todo eso fue derivando después en ese Instituto y quedó en el camino, en lo que a mí respecta, cuando yo y mi esposa nos vinimos a Santiago… Siguieron trabajando por allá, en Chillán, bajo la mirada vigilante y sabia de Enrique Gajardo Velásquez, que fue el hombre que inspiró e impulsó la creación de todas estas instituciones y quien alimentó mucho tiempo desde Santiago a este Instituto, con material para el radioteatro, libretos que conseguía aquí o el mismo escribía; bueno, después siguió trabajando él, cuando yo desaparecí… Yo siempre me mantuve al alero de él. Era él el que inspiraba y nos entusiasmaba con el quehacer cultural y artístico en la ciudad. Ya hicimos un recuerdo de él…

Tú, Leopoldo, debes recordar la etapa en que te correspondió participar en las actividades de Radiodifusión Cultural, primero y el Instituto de Extensión Cultural, después, porque tú también tienes un papel y un rol importante en el quehacer artístico y cultural de Chillán; porque en esos años no tan solo trabajaste con el Instituto sino que tenías tu propia agrupación en el Instituto Comercial, donde estudiabas. Así es que hay muchas, muchas razones como para sentirnos complacidos de no haber vivido en vano y no haber derrochado la vida infructuosamente. El tiempo que dedicamos a esto dejó sus frutos y todavía hay mucha gente que recuerda, todavía en Chillán, lo que se hizo en aquellos años. Y después hemos descubierto que en realidad no medíamos en ese momento la cantidad de personas que escuchaban nuestros programas dominicales del Instituto Cultural de Chillán, el INECUCH como le llamábamos… era la sigla que tenía… Y hay personas que a veces uno se encuentra y te dicen: “Pero si yo recuerdo los días domingos como con devoción, como en misa, los programas que en la noche transmitía Radiodifusión Cultural de Chillán.

 

 

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