TEXTO:  LIBRO   (GENTE DE RADIO Nº 14)

 

 LAS DIFICULTADES LABORALES, EL VIAJE A VENEZUELA Y DE VUELTA A CHILE, A NUEVAS ACTIVIDADES DE RELACIONES PÚBLICAS

 La ingrata experiencia derivada del 11/9 cambia con el ingreso a Radio Chilena, donde se vive una circunstancia inolvidable … Termina en la cesantía, que produce el cierre del Departamento de Prensa definido por el Cardenal Raúl Silva Henríquez… Se vive un período especial en Caracas, Venezuela, durante once años. De vuelta a Chile, se accede a actividades de relaciones públicas en una Universidad privada…

(GENTE DE RADIO Nº 14) LEOPOLDO.-     En tus recuerdos has hecho un cierre al once de septiembre de mil novecientos setenta y tres… tema que va a significar una conversación específica o más de una… Hasta días antes de esa fecha ¿podrías hacer una diferenciación de tu experiencia en Chillán en la radio… y tu actividad en Santiago, en Radio Portales?

CIRO VARGAS.- Era, desde luego, un cambio extraordinario. Si bien es cierto que aquí entré a desempeñarme como periodista, cosa que en Chillán no hacía, acá tuve que hacerlo y a golpes aprendí… Y como siempre me gustó escribir, fue en realidad lo que empecé a hacer, ordenándome ya en el marco del profesionalismo, en lo que respecta al periodismo. Y con la orientación, y el consejo, y el apoyo de buenos periodistas que formaban parte del equipo del diario “Última Hora”, fue fácil ir entrando en camino.

Ahora, en lo que respecta a la radio propiamente tal, era otra cosa tan diferente en la Radio Portales, que era una radio tan importante y tan escuchada… donde circulaba tanta gente … Fue también un mundo diferente y más exigente… Así es que eso de salir con la grabadora y tomar entrevistas en la calle, o redactar reportajes… era un mundo nuevo y una cosa que se hacía con gran entusiasmo y con gran cariño… con mucho fervor… porque además, había el respaldo de una audiencia numerosísima que estaba permanentemente llamando por teléfono, estimulando, visitándonos en la radio. Y entonces se sentía uno muy estimulado, como digo, y muy comprometido con esa gente para cumplir de la mejor manera con la responsabilidad de informar, y hacerlo de la mejor forma posible. Eso fue lo que constituyó mi experiencia primera, en lo que respecta a radioemisoras, al venirme acá a Santiago. Fue una experiencia inolvidable y muy, muy bonita…

LEOPOLDO.- Vamos a saltarnos el tema del período del once de septiembre de mil novecientos setenta y tres, para continuar con esta línea de actividades marcando los puntos cronológicos hasta   tu actividad actual en la radiotelefonía.

Después del setenta y tres ¿qué vino, qué actividad en Santiago o en otra parte hasta –estamos hablando prácticamente de unos treinta años- hasta que nos encontramos en la experiencia de la radio por Internet, tema del cual se hablará más adelante?

CIRO VARGAS.- Efectivamente, vino después de eso un período de cesantía. Yo fui uno de tantos ¿verdad?, uno de miles que quedamos desempleados a raíz del golpe militar. La Radio (Portales) fue clausurada, como muchos otros medios.

La Radio Portales, primero, porque estaba muy comprometida y muy identificada con el Gobierno de don Salvador Allende. Incluso, había una línea directa que comunicaba a Tomás Moro (la residencia del Presidente) con la radio para la eventualidad de que el Presidente requiriera dirigirse al país en una emergencia… y una sola vez lo hizo, realmente… Llamó una noche, a raíz de un terremoto que se produjo por esos años y él hizo uso del micrófono, o de esa línea que conectaba su residencia con los estudios de la radio… Fue la única vez … Pero, por el hecho mismo de estar la radio muy comprometida con el Gobierno, fue también como otras emisoras y otros medios de comunicación “clausurada” y, por consiguiente, todos fuimos echados a la calle.

Justo es reconocerlo, nos pagaron las indemnizaciones y quedamos cesantes… Yo estuve desempleado dos a tres años, y por allí y por allá haciendo algunas cosas … Trabajé en una agencia de publicidad, con un amigo también chillanejo que estaba radicado acá, Así es que imaginándonos, reuniéndonos con otros colegas, inventando, imaginando que hacer para superar ese estado, hasta que –de repente- surge la posibilidad de trabajar en la Radio Chilena…

Ahí estuve tres años… Fue realmente una experiencia inolvidable… porque pude hacer algo que no había hecho antes en radio y sin embargo descubrí que había la posibilidad de llegar a la gente por otras vías que no fuera estrictamente la entrega de la noticia. Eso fue una cosa muy enriquecedora y cuyo recuerdo guardo con mucho cariño.

LEOPOLDO.- Estamos llegando ahí a la altura del año ochenta, más o menos …

CIRO VARGAS.- No… el setenta y siete, setenta y ocho… ahí me retiré … De nuevo fuimos llamados a quedar cesantes, porque la Radio Chilena era de la Iglesia, del Obispado, entonces la situación exigía tomar medidas drásticas y el Cardenal de la época, don Raúl Silva Henríquez, nos llamó a todo el personal de la Radio y nos dijo: “Señores, lo lamento mucho pero no hay plata para cubrir las necesidades y los gastos que implica la mantención de la radio y de su personal, así es que vamos a tener que terminar con el Departamento de Prensa y solamente la radio se va a dedicar a tocar música”… Así es que todo el equipo periodístico, que seríamos unas doce o catorce personas, fuimos despedidos y de nuevo hubo que empezar a pensar en qué podíamos hacer…

Y ahí surgió la posibilidad ofrecida por un colega, un amigo muy querido, que ya se había ido a Venezuela. Estuvo de paso por aquí en Santiago… nos encontramos, y me dijo: “Mira, mi viejo, vete… vete… y en Venezuela, en Caracas específicamente, tienes tu casa”… Y con muchos titubeos, muchos temores, nos decidimos y partimos los dos, con Sonia, a Caracas, a Venezuela… Ahí, dijimos… “estaremos probando suerte” un año, o dos años, máximo… Estuvimos once años en Venezuela.

Regresamos el ochenta y nueve, después de haber partido el año setenta y ocho a Venezuela. Fue también una experiencia enriquecedora. Primera vez que salíamos fuera del país, así es que eso era absolutamente nuevo para nosotros.

Ahora, de la experiencia en la Radio Chilena me gustaría detenerme en un momentito más para contarles lo que hacíamos en ese tiempo.

LEOPOLDO.- Cerremos esta línea del tiempo, en que tenemos a la altura del sesenta y cuatro la llegada a Santiago; el setenta y tres, el problema de la primera cesantía, en la capital, hasta ahí la actividad en Radio Portales, luego, una actividad en Radio Chilena, de donde de nuevo viene un tema de cesantía, y el viaje a Venezuela, Caracas …, Estamos hablando ya a la altura de fines de la década del setenta …

Diez a once años en Venezuela, lo que significa estar llegando el año noventa a Santiago, y ¿qué pasa ahí, entonces, a la llegada a Santiago, y desde ahí hasta este instante?

CIRO VARGAS.- Volvimos porque ya se nos habían terminado, como quién dice, las ganas de permanecer lejos de Chile y nos había ido muy bien en Venezuela. Hicimos una vida muy normal, no ganamos dinero, pero tampoco pasamos muchos aprietos… Encontramos gente acogedora, gente amable, que nos brindó su hospitalidad…

Un señor nos entregó su departamento para que viviéramos allí… gente buenísima… Una bellísima experiencia, hasta que dijimos que después de once años ya era bastante tiempo… y arreglamos nuestras cositas… y como no teníamos ni bienes ni grandes cosas allá que liquidar… bueno, ordenamos nuestras pertenencias y regresamos a Santiago.

Estuvimos las primeras semanas, los primeros meses, en busca también de algo por hacer… Teníamos que enfrentar de nuevo esa realidad de encontrar un trabajo.

Los colegas que tenía en la época anterior al viaje… bueno, cada cual estaba defendiendo su propio trabajo, así es que no había mucha esperanza de que nos abrieran una puerta… así que seguimos buscando, buscando… Y surgió una posibilidad que nos cambió también, en una última etapa, las preocupaciones desde el punto de vista laboral…

Es ahí donde aparece un amigo inefable que es, quién nos dice: “Mira, existe la posibilidad de que ustedes ingresen a trabajar conmigo en una Universidad”… Es hombre que no le gusta que hagan referencia a sus cualidades y a sus bondades; pero, él fue, como digo, quién nos abrió la puerta… Ingresamos… tuvimos un trabajo y allí de nuevo se me abrieron posibilidades diversas atendiendo trabajo periodístico, editando una revista, atendiendo las relaciones públicas, etcétera… Fue también una experiencia, muy enriquecedora y esa experiencia duró quince años… no, dieciséis años… y fue lo último que hicimos desde el punto de vista del trabajo fijo… porque ya llegaba la época y tiempo para retirarse, acogerse, tal vez, a la jubilación…

 

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