RECUERDOS DE CHILLAN

POR  ROGELIO DE LA FUENTE GAETE

 

Hermosos recuerdos de Chillán, al mediodía del siglo pasado, es una carta que le envió el doctor Rogelio de la Fuente Gaete, desde México, a sus amigos Sonia Roa Mena y Ciro Edgardo Vargas Mellado…

 

 

Queridos Sonia y Ciro:

 

Me acuerdo de Uds. y de Polo y Edgar y se me aparecen apenas dejo correr la reminicencias y memorias del pasado hasta la carbonada de ahora que me deben .

 

Como nos veremos en días próximos de fines de Septiembre la carta se adelanta con un poco de ellos y pasarlos con un tintito con sol y compartirlo solo con Uds., Polo y Edgar  

 

               Antes que lo Primero

 

En el Sur del Sur, donde nacen las aguas y los pájaros del viento ponen sus nidos y ejercitan la reproducción de sus herencias, hombres de mar y cordillera   enseñan a vivir y amar sus estrecheces de islas y llanura y sus infinitudes oceánicas.

Bautizada temprano con destinos de inspiración marina alguna vez respiró hasta alcanzar la cima de sus intimidades diseminando las semillas poéticas que germinaron como una condición de territorio y de “nación por rey jamás regida”.

 

Por eso es que se señaló en el mapa del mundo.

 

Sus geógrafos del aire prohibieron ocultarla por lo alto, para mirarla siempre en los caminos de las estrellas y para que   en su soberanía estableciera que sus letras y voces eran lo primero .

 

Por eso es que, profundamente popular, hay que saber leer lo que fue escrito y se guarda como la reliquia que es la chilenidad , palabra única en   estos universos.

 

Reescrita por el ejercito libertador ha sido presa, torturada y vilmente quitada de vida y en ciertas formas   olvidada   y desaparecida del neo lenguaje de la incomunicación, más ahora en que los vivos pretenden comerciarla repartiéndosela en mezquinas y ajenas rebanadas.

 

Molesta me invade y entonces digo que también viva Chillán Viejo, el Mercado , el Unión y el Ñublense , Alveal y la Lucy , la Paty Paredes , y el Toño Monroy, el Lalo Contreras que se elevaron alto con sus propias alas como los volantines de septiembre.

 

El más que chileno Gonzalo Rojas Pisarro que siempre ha volado por su cuenta y más allá de las fronteras, Mercedes y Panchito Benavente, el Yoyo Tohá con su Angélica, Reinaldo Poseck, el Chinchorro , el Liceo con Domarchi, la Normal con el pato Jarpa y el gringo Müller y el otro Jarpa alcalde, defensor del árbol de sus promesas prenupciales; pero se me hace tarde y todavía faltan todos los que, aunque

de momento no se nombren, siempre estarán presentes no solo en el presente.

 

No alcanza papel ni seso por ahora…, la continuidad es mía pero su dimensión completa de adentro y de fuera es además materia fina siempre exacta y viva al cercano Edgar Perramón que desde el Norte lo ve todo y sigue sin perder de calidad sus calidades.

 

Ahora hagámosle empeño y pongamos las cosas en su lugar empezando con Ciro Vargas el primero en ver y hacer siembra masiva y difusión de educación y cultura utilizando los medios de la época hoy bien acompañado por ese gran recreador que es Polo Martin, luego los poetas populares y los volantines, la línea media del Nublense con Gornall venido del Santiago Wanderer y la del Unión con los hermanos Lillo venidos de Unión Española y los “clásicos” inconclusos por penaltys siempre inventados que terminaban en lucha libre mientras en la demografía urgente   las gestantes esperaban a sus compañeros y al Rolo o a mi para los nacimientos en manos amigas.

 

Más tarde el pato Alarcón pro cónsul de juventud y- Robinson Ramírez con su impecabilidad de hombre, de socialista y de chileno y mirando y cantando la Paty Paredes de Ricardo Lagos de Chillán, la Lucy del Toño Monroy y la Brisa. Y el Hugo Sovino ganando el premio en efectivo por derrotar con guantes al campeón del circo y medio Liceo desparramába hasta la arena del ring hasta que se cayó la carpa.

 

También la mirada inteligente, del Pato Méndez ,que alguna vez se tapó los ojos para no ver o mejor para no vernos “urgueteando” los antecedentes genéticos de la Via Chilena y al final de todo el Ñato Barra el genial conversador que conquistaba a Rojas y a Neruda con su ingeniosa “conversa” casi Wildeana y su esposa vivaz y radiante, doña Luz Palma madre de los mellizos, y conmigo padrinos por voluntad de Hilda y de Gonzalo porque el ahijado de frente grande, enemiga de la Obstetricia, todavía no decía nada.

 

Hasta por aquí no más llegamos .Quedan adentro, por ahora, tantos y tantos como el cura Acuña, el Pavo Lafuente el Comandante ateniense don Fabio Flores, el Dr. Prado Lefort-(¡Absalón, Absalón¡) vigoroso y adelantado desde el talento evidente hasta el upper cut innegable, el compañero proletario cuyo nombre, me duele, he olvidado, guitarrista y cantor ciego, siempre presente en los actos de política y cultura populares donde se encontraba con otros cegatones de otras cegueras, el canal de la Luz donde la “vieja del diez” , Alejandro Bergenfrei sólitario en sus talentos sin reconocimientos y muy después en la sola compañía de ese   monumento a la amistad que se llama Alejandro Escobar y Arlet.

 

Y los Hernández, Baltazar con sus pinceles y Sergio con su hermosa poesía umbilical y Aliro el mejor volantinero de Chile, la Criollita Carrasco, los tenores Zuloaga y Millán, ese gigante de la cirugía nacional que se llamaba y que en verdad era un “Par” de la nobleza quirúrgica que no creo que la hubiera renunciado en los tiempos de la infamia y que nos distinguió a Raúl San Martin y a mi con su confianza médica.

  

Los Benavente de Lumaco 323 en escritos de Hatuey , los sastres Acuña y Meza, el dentista y fino músico Dr Penroz con su parvada de hijas   bellas y como olvidar a la Tuly y su “jardín de al lado” que desde Quinchamalí regaló a Donoso para que entrara en el “Boom” y desde muy   afuera, lejos… hasta los ”peladores”, cronistas de la tijera y el comercio que siguen flotando de orilla a orilla en “el estero de las Toscas” cumpliendo su vocación de mierda y … ,

 

Tengo que meter freno y volviendo a sus limpias riquezas como alguna vez dijo     la palabra de   Gonzalo Rojas a Meche Benavente: esto es materia fina “donde Chillán comienza y no termina”; pero,agregamos, se corona con ese campeón de chilenidad el sacerdote y amigo inolvidable Ricardo Sammon que desde Portezuelo y el riesgo protegió a creadores y   perseguidos y desenterró el canto a lo humano y lo divino.

 

Buenas noches Chillán … , buenas noches los pastores, en el Sur de los días y en las cuatro estaciones de esta madrugada   que “me quedan” tan cerca y tan lejos.

 

Rogelio de la Fuente Gaete

 

 

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