LOS PRIMEROS AÑOS EN CARACAS … GENTE DE RADIO Nº 18

TEXTO:  LIBRO  GENTE DE RADIO Nº 18

LOS PRIMEROS AÑOS EN CARACAS; CIRO EN REVISTAS, SONIA EN ACTIVIDADES DE SECRETARÍA …

 

 

La pena enorme de dejar Chile, familia y amigos… las dificultades para adecuar existencias a nueva realidad social… Edgar Perramón, profesor de Sonia en Chillán, se manifiesta como la Patria reencontrada… Ciro incursionando en revistas y en los afanes de un periódico creado por él…

(GENTE DE RADIO Nº 18) LEOPOLDO.- Después de una decena de años en Venezuela, hay mucha historia que contar, por cierto. Pero no perdamos de vista, Sonia – Ciro, los primeros días… las primeras semanas del viaje de Santiago a Caracas…

¿Qué dejaste en Chile al irte a Venezuela ?

CIRO VARGAS.- Dejamos, desde luego, nuestra casa y el resto de la familia, la cual no es numerosa; pero, partimos con la disposición de enfrentar a como se presentaran las cosas allá en Venezuela.

Dejamos, bueno, la pena que significa la partida, y además la incertidumbre… Era la primera vez que salíamos del país al exterior, entonces ya era una situación más complicada… y, naturalmente, las amistades que fueron quedando en el recuerdo. Y nos aventuramos a enfrentar esa nueva realidad en Venezuela.

LEOPOLDO.- Doña Lola ¿quedó también acá?

CIRO VARGAS.- No… ya mi madre había fallecido…

LEOPOLDO.- Sonia ¿y qué pasó contigo? ¿Tú dejaste familia, amistades?

SONIA ROA.- Claro, dejé toda mi querencia por acá. Fíjate que teníamos bastantes amigos… porque así, en forma muy clandestina, nuestro departamentito que teníamos en Santa Rosa, frente al edificio grande que hay de la Endesa… ahí nos encontrábamos a guitarrear, a conversar, a contarnos las copuchas que teníamos… las inquietudes que teníamos para más adelante y cada quien contaba lo que le había pasado durante el día…

¡Mira, que era bonito!… Como que terminamos con el dormitorio y lo transformamos en una gran salita y me recuerdo que nuestro amigo Enrique Fernández, otro periodista muy amigo nuestro, él imitaba a Zitarrosa… Humberto Zumarán decía que estaba estudiando su curso de francés; Sofía Cáceres –otra periodista- contaba sus anécdotas de su paso por Bolivia, anteriormente, y así, como te digo, teníamos muchas amistades…

Y cuando decidimos irnos, a cada uno de ellos les dijimos que nosotros nos íbamos, para que así no se inquietaran y que también nos acompañaran a la distancia escribiéndonos y contándonos cosas de acá de Chile, para mantenernos más cerca de nuestro país. Yo dejé aquí, a mi mamacita y mi padre, Ricardo… mi padre, Ricardo Roa, que fue un “paco con mando”… tenía mando…

La primera que se sublevó fui yo… porque no aceptaba tanto mando dentro de la casa … no tanto ordenamiento militar, ahí…

¡Oiga!, entonces, él -Ricardo Roa- fue el culpable de que yo me alejara del teatro… Fíjese, usted, Leopoldo, que una vez que fuimos a actuar a Chillán… me entrevistaron en Radio “La Discusión” y se me ocurre decir que íbamos a hacer diferentes giras… que habíamos estado en Valparaíso, que habíamos pasado a Viña, que pensábamos ir a La Serena… que nos disponíamos para viajar a San Fernando, y así… Mi padre escuchó todo eso, y me ha llamado a terreno y me ha dicho que no va a ninguna presentación mía (aquí en Chillán)… que se sentía sumamente mal, y que no pensaba que tenía una hija “bataclana”… que eso no le correspondía hacer a una hija de familia como era yo…

LEOPOLDO.- ¡Qué interesante! ¿En qué tiempo, Ciro, estamos hablando de esta experiencia de Sonia?

CIRO VARGAS.- Del sesenta y cinco o sesenta y seis… Hacía poco que nos habíamos casado y muy poco que nos habíamos venido acá a Santiago, así que por ahí por el sesenta y cinco o sesenta y seis, máximo…

LEOPOLDO.- O sea, prácticamente estaríamos hablando de cuarenta años … A propósito de lo que Sonia decía de este aviso a los amigos que quedaban en Santiago, de escribirse, no estaba tan activo en ese tiempo el Internet, de manera que había que pensar en la correspondencia transportada por avión, como el medio más rápido…,

En tu experiencia, Ciro… dices que tomaste contacto –aparte de Wilson Tapia, que obviamente fue el nexo inmediato- con otros periodistas… mencionaste a un periodista argentino… estamos hablando de los primeros años en Caracas… ¿Había otros periodistas chilenos, además de Wilson?

CIRO VARGAS.- Si, sin duda los había… pero no serían más de… por lo menos con los que yo tomé contacto… No fueron más de tres o cuatro… Había otros con los cuales no nos veíamos continuamente, a pesar de que cuando surgía una actividad recordando la Patria, se producía una reunión de los periodistas chilenos que residíamos allá y que en esa época se hablaba como de cincuenta mil personas los chilenos en ese país… Era numerosísima la cantidad de chilenos que estaban repartidos por Venezuela.

Así es que tenía contacto yo con algunos y una buena relación con algunos colegas, que siempre estuvieron bien dispuestos… es decir, todos estábamos dispuestos para apoyarnos y colaborar en la solución de los problemas que pudiéramos tener o surgirnos. Así es que en ese sentido la relación con ellos fue siempre muy cordial y muy efectiva.

LEOPOLDO.- Sabemos que un hombre de prensa…, del periodismo, el subdirector del diario “La Discusión”, Edgar Perramón Quilodrán, luego de salir en esa época (1973) fuera de Chile, terminó avecindándose en Venezuela y obviamente vinculado, creemos, a actividades periodísticas…

Sonia, ¿hubo contactos con él durante el período en que ustedes estuvieron, o no se relacionaron?

SONIA ROA.- Por supuesto que sí. Fue una de las primeras personas con la cual nos contactamos… Para empezar, Ciro ya le había escrito y le había anticipado que nosotros viajaríamos hasta allá… entonces él nos manifestó que apenas nosotros estuviéramos en Caracas, Venezuela, le llamáramos… y así lo hicimos…

Mira… ¡fue una alegría tan grande encontrarlo…por lo menos para mí experiencia!… encontrarme con una persona que había sido mí profesor y amigo y que allá estuviese él, dándonos la bienvenida y dándonos ánimos para continuar, porque a lo menos a mí me encontró un poco abatida…

Yo estaba realmente asustada porque casi sin dinero, sin trabajo y viviendo como de allegados no más en la casa de un amigo que había tenido que sacrificar incluso el dormitorio de la niña, su hija, para dárnoslo a nosotros…

Y la niñita la había mandado donde su suegra que era la esposa de don Enrique Silva Cimma, quien también se portó en forma excelente… Se portó muy, muy bien con nosotros… especialmente con Ciro…

Entonces, Edgar Perramón para nosotros constituyó como quien dice… la Patria… la Patria cercana… la Patria…, Perramón… ahí, con él. Para mí al menos, fue así… y él fue una persona que nos dio ánimo y nos invitó a que nos integráramos a la vida venezolana.

LEOPOLDO.- Edgar Perramón Quilodrán fue profesor tuyo, Sonia, en el Instituto Comercial de Chillán, algunos años antes del viaje a Venezuela.

SONIA ROA.- Por supuesto, en mi época de colegiala…

LEOPOLDO.- Bueno, eso fue ayer no más…

Para seguir con estos primeros encuentros en Caracas, porque ya hablaremos de otras actividades que se desarrollaron durante esos diez años, Ciro logró contactos y comenzó a involucrarse con la prensa escrita y comenzó a trabajar en una revista… Ese es más o menos el itinerario que se está dando… Hablemos del primero y segundo año en Caracas, por ejemplo…

¿ Qué hizo Sonia Roa ?

SONIA ROA.- ¡Ah, Dios Mío! ¿Qué no hice? Para empezar, estaba de punto, todas las mañanas sintonizando las distintas emisoras de allá, como para entender –y hablando el mismo idioma- pero porque no se les entendía… Hablaban de una forma tan diferente a nosotros…

Un solo ejemplo: para mí ellos hablaban de cap… cap… cap… bueno… iremos para cap… estaremos para cap… cap para arriba, cap para abajo… Yo me recordaba de “cap”, que para mí era “Compañía de Acero del Pacífico”… pero para allá “cap” era Carlos Andrés Pérez, Presidente de la República.

Entonces, imagínate tú… entonces… el lenguaje era todo con siglas… abreviado… todo con siglas… Y yo encontraba todo tan difícil… Trabajaba de Secretaria…, entonces tenía que empezar por entender el idioma de ellos…

La forma de entender que tenían ellos… era nada mejor que inscribirme en un cursito que había muy económico, donde enseñaban para recepcionista, contabilidad –decía- y para teclear un poco la máquina. Y entonces ahí me inscribí y eso me significó integrarme a un grupo como de veinte o veinticinco muchachas, a las cuales yo ponía mucha atención a cómo ellas se expresaban, a como ellas hablaban, y la redacción que ellos me enseñaron. Gracias a ese cursito que yo hice pude aceptar un ofrecimiento que se me hizo en una Inmobiliaria… ése fue mi primer trabajo y creo que me desempeñé bien…

LEOPOLDO.- En esos comienzos, Ciro… la primera actividad fue en una revista o en un periódico ¿y haciendo qué…?

CIRO VARGAS.- En una revista, porque me presentaron allí, me abrieron la puerta y el periodista era argentino, al cual hacía referencia hace un instante. Dejaba el cargo de Secretario de Redacción de esa Revista y tuvo la gentileza de comunicármelo y me dijo: “Por qué no te presentas a ocupar ese cargo… yo te pongo en contacto con el Director de la Revista”, que era un venezolano…

Entonces le acepté con mucho temor, porque en verdad no me sentía capaz para enfrentar esa responsabilidad. Pero asumí el cargo y ahí estuve un par de años, tal vez, hasta el momento en que me invitaron a trabajar en otra revista que fundó un periodista chileno: Román Alegría…

Una Revista bastante atractiva, novedosa, pero que nunca… nunca pegó… No entró en el público venezolano… Sin embargo, era una buena publicación. Ahí, estuve también de Ayudante del Director, como Secretario de Redacción, y bueno –Sonia también trabajó ahí-, en realidad se dio el caso de que por ley no podía ser más que el veinticinco por ciento de extranjeros los que formaban parte del equipo que trabajaba en esa publicación…

Yo… trabajaba en otra empresa y los extranjeros no podían sobrepasar el veinticinco por ciento… Sin embargo, en este caso, éramos al revés… los dueños, los venezolanos que trabajaban, o dirigían la empresa, eran el veinticinco por ciento… todos los demás, éramos chilenos, así es que tenía un sello muy particular eso y ahí estuvimos trabajando algunos años… La revista se llamaba “Doble Seis” y estuvimos allí desempeñándonos profesionalmente, con bastante buena disposición.

Y después fundé una publicación para la comunidad chilena… un periódico modesto… pero periódico al fin. Hasta Isabel Allende estuvo allí participando en esa época, escribiendo un par de artículos en esa publicación, que estuvo como un año de vigencia, y después –bueno- falleció de muerte natural porque se distribuía gratuitamente. Y nosotros no teníamos dinero como para estar pagando una publicación con nuestros propios recursos.

Y así… después se fueron agregando otras actividades, vinculadas siempre con el hecho de escribir… y estuve editando un periódico también para una organización sindical que me agradaba muchísimo… una organización sindical de venezolanos… La publicación, que tenía una aparición quincenal…. estuvo también a cargo mío… Y así, una diversidad de cosas que se fueron presentando…

 

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