LAS ACTIVIDADES DE CIRO VARGAS EN REVISTAS DE TRABAJADORES… (GENTE DE RADIO Nº 23)

TEXTO: LIBRO   (GENTE DE RADIO Nº 23)

PERIODISTA WILSON TAPIA VILLALOBOS

LAS ACTIVIDADES DE CIRO VARGAS EN REVISTAS DE TRABAJADORES… CONTACTOS CON OTROS PERIODISTAS CHILENOS, EXILIADOS EN VENEZUELA.

 

 

De cómo se obtenían los recursos de subsistencia… las relaciones con periodistas chilenos y la penosa experiencia con Genaro Medina, colaborador importante en el Gobierno de Frei Montalva, fallecido en Caracas…

(GENTE DE RADIO Nº 23) LEOPOLDO.- En tu relato de las actividades sobre “La Nueva Aurora de Chile” mencionabas, Ciro, que simultáneamente estabas trabajando en un periódico, o en una revista de actividad gremial, según tengo entendido… ¿Cuál era ese medio de difusión?

CIRO VARGAS.- Tenía el nombre de “Frente”, porque connotaba el Frente de Trabajadores Copeyanos… Eran de la línea demócrata cristiana –de Copei-, equivale a eso: Partido Demócrata Cristiano. Y el sector de los trabajadores allí, agrupados en esta corriente y perteneciente a la más amplia organización laboral, editaban este periódico que se publicaba con el nombre de “Frente” y que recogía, como su nombre lo indica, la información más combativa y la del quehacer de esta organización, con entrevistas e información diversa de los trabajadores agrupados allí.

Ahí estuve trabajando largo tiempo, tuve muy buena relación con toda esa gente… Y Dagoberto González era el hombre que presidía esa entidad y era, a su vez, Diputado o Senador –algo así-; tenía una figuración política destacada… Así es que hubo siempre una relación muy fluida que nos permitió atender esa actividad… Desde luego, se me pagaba por ese trabajo… era una de las formas de obtener algunos ingresos… Así es que formaba parte de mi preocupación… y paralelamente –por eso hablaba antes de la publicación para los chilenos, de “La Nueva Aurora de Chile”- por este vínculo que había y por la disposición que tenía mucha de esta gente de apoyar la causa chilena.

LEOPOLDO.- Sonia, por los comentarios que hacías recién, veo que tu arte, tu trabajo en la cerámica permitía favorecer la mantención de “La Nueva Aurora de Chile”… a raíz de alguna venta de estos productos, tal vez, o publicidad de la empresa que vinculaba a una dama, que luego tuvimos oportunidad de conocerla en Chile…

SONIA ROA.- Si, la señora María Cristina Da Fonseca… Era escritora, era novelista y escribía cuentos infantiles hermosísimos… Era abogada… pero prefería la literatura…

Oye, también tengo que decir –cuando me preguntabas quién más- qué otras personas conocí, con las cuales tuve muchos contactos, fue también con don Enrique Silva Cimma, su familia, y entre ellos estaba ¿sabes quién?: el parlamentario Ávila… Nelson Ávila, que era el esposo de Margarita, hija de don Enrique Silva Cimma y de la señora María Elena Farfán… Y ahí, también, la otra hija, doña María Elena, casada con Wilson Tapia Villalobos, en cuya casa nosotros estuvimos hospedándonos cuando llegamos a Venezuela… que gentilmente, él fue quién nos propició para que nosotros llegáramos hasta allí…

Y también tuve la oportunidad de conocer a un gran personaje, muy conocido aquí en Chile, en el medio periodístico, que fue don Genaro Medina. Mira… él era algo así como el brazo derecho de don Eduardo Frei Montalba, durante su presidencia…, Él también ocupó el cargo… fue algo así como el director de la revista de mayor circulación aquí en Chile, de la Revista Vea. Y después, don Eduardo Frei lo envió como Agregado Cultural, parece, al Perú… y nosotros nos encontramos con él en Venezuela…

Tenía una mujer hermosísima… doña Francisca Gaete… Ellos fueron, mayormente y en forma muy especial, nuestras amistades más queridas allá en Venezuela…

LEOPOLDO.- Toda la actividad, en los casi diez años o algo más que estuvieron en Caracas –once años, creo que fueron- estuvo en la actividad periodística… Ciro, ¿colaborabas con algunos medios, diarios u otros órganos… de prensa…,?, ¿enviabas algunos comunicados a Chile?, ¿cómo estaba esa relación?

CIRO VARGAS.- No, yo no enviaba informaciones a Chile a ningún medio de acá, pero si escribí algunas notas para periódicos venezolanos… “El Diario de Caracas”, que se llamaba -creo que desapareció tiempo después-, donde trabajaba César Fredes, también periodista chileno que ahora tiene destacada participación en su columna… porque es hombre que se especializó en gastronomía, así es que escribe unas crónicas “muy sabrosas” en el diario “La Nación”, los días domingo.

Así como él me abrió las puertas para escribir en el Diario de Caracas, en otras publicaciones ocasionalmente escribí algunos artículos.

Y otro trabajo periodístico fue, más estable y más fijo, en algunas de las publicaciones a las cuales ya he hecho referencia… modestas, pero hechas con mucho cariño.

LEOPOLDO.- El regreso se fue programando con algún tiempo. Empezaron los recuerdos, el deseo de volver a la tierra chilena. ¿Hubo alguna razón? En una entrevista anterior, Ciro hablaba de que se había completado un ciclo… ¿Cómo recuerdas esa situación, antes de la vuelta a Chile ?

SONIA ROA.- En nosotros siempre estaba latente la vuelta a Chile y esa vuelta estaba supeditada a la salud de Cirito, porque el “caballero acá presente”… (Sonia, mira a su esposo con especial cariño) No me atrevía a decidir viaje hasta Chile, pensando que aquí le pudiera pasar algo… pero, como estos caballeros de aquí tenían muy buena memoria… Bueno, el habernos alejado y Cirito a su vuelta a Chile debía incursionar nuevamente en un trabajo periodístico… entonces, eso a lo mejor iba a traer algunos recuerdos… Así es que todo eso lo pensábamos allá y nos íbamos quedando… quedando… quedando…

En cuanto a colaborar con los periódicos de acá… ¡menos …! por la misma razón… porque pensábamos, en algún momento, volver… y no tener nada de que estar lamentándonos …

Nosotros… nuestra venida para acá, fue cuando se dijo: “ganó el NO”… Ahí nosotros empezamos a hacer nuestras maletitas… y empezamos a decir: “Nos vamos, porque nuestra gente allá nos necesita…”.

Y además, otra cosa Leopoldo, porque seguramente más adelante vas a preguntar acerca de la Colonia Chilena que había en Venezuela. Vivimos… nos tocó vivir experiencias muy tremendas … muy lamentables. Sobre todo, lo que más me afectó fue la muerte de don Genaro Medina que era el hombre más importante, periodísticamente hablando, en Chile… allá por el año sesenta y tantos …,

La muerte de él, la importancia de él – tenía un álbum de fotografías que incluía fotos de Mao Tse-tung, el Papa, Fidel Castro, el Presidente de Rusia, ¡Con quién no había estado este señor!… Había viajado por el mundo entero… Y ¿sabes tú de la triste muerte de este caballero? Se tuvo que hacer –como vulgarmente se dice: una vaca-… juntar peso con pesitos… para poderle dar sepultura… porque no tenía nada de previsión… Nadie de nosotros tenía previsión allá… Nadie, nadie … Nosotros entrábamos a trabajar allá y bueno, nada de previsión. Entonces, imagínate enfermedades… ¿Y a la hora de la muerte ?… Como el caso de Genaro, muchos casos así se dieron…

Así es que nosotros, con mayor razón, teníamos el deseo de que terminara la dictadura, para poder regresar…

LEOPOLDO.- ¿Algún recuerdo más específico respecto a Genaro Medina, Ciro…?

CIRO VARGAS.- Con Genaro yo vine a conocerlo allá… y lo conocí por mediación de Wilson Tapia, que era más bien buen amigo de él. Había sufrido Genaro, entiendo que un infarto, y estaba en la clínica internado… entonces Wilson me dijo: “Mira, ¿qué te parece si vamos a visitar a Genaro, que está internado en una clínica?… “¡Vamos!”

Fuimos allá, y ahí tuve oportunidad de conocerle… Estaba felizmente recuperándose y Genaro era un hombre muy vital y lleno de humor y echador de bromas… Así es que, a pesar de estar en cama, bueno, fue gratísima esa entrevista con él…, esa forma de conocernos…

Y ahí se fue tejiendo después algo que se convirtió en una amistad que nos juntaba con alguna frecuencia…, Solíamos juntarnos, sea ya en la casa de él o en el departamento nuestro, los días sábado a almorzar o a hacer un paseo en las proximidades de Caracas…

Era un hombre que llenaba con su conversación de mucha gracia para relatar historias… ¡Imitaba a Neruda a la perfección!, recitaba sus poemas… Fue… había sido amigo de él… de Neruda… Bueno, y al más puro estilo de los periodistas de la época… un buen bohemio, un buen gustador de la buena mesa, del buen trago… conocedor de los viejos tercios, como Tito Mundt y otros, con los cuales trabajó …

… Y, como decía Sonia, se produjo lamentablemente la muerte súbita de este periodista. Fue muy sorpresivo… porque habíamos pensado… por coincidencia, habíamos pensado en ir a almorzar fuera de Caracas, a un lugar llamado Junquito… que es un lugar donde se suele disfrutar de mucho encanto, tanto en el panorama como en la comida, en los restaurantes que hay ahí… Dijimos: “Vamos al Junquito… vamos a almorzar allá…”.

Ese día sábado suena el teléfono y pensamos que sería él quien llamaba y es Carlos Jorquera, periodista también, gran amigo de Genaro, y me dice: “Ciro, Genaro murió…” (Ciro se quiebra, emocionado, y le cuesta retomar su relato).

… Golpe tremendo, porque no teníamos sospecha de que pudiera ocurrir esto en forma así…, en forma… tan súbita… Bueno, se desbarató todo… nos fuimos a verle y efectivamente, Sonia se estableció en casa de él, acompañando a la viuda que había caído en un estado extremo, de inconciencia prácticamente… porque no tenía idea de que su marido estaba muerto… y preguntaba por él… y hablaba de otras cosas… Perdió, perdió la conciencia…

Y así se fue tejiendo toda una sucesión de visitas, de amigos, de compatriotas que fueron llegando hasta allí y todos, entonces, hacíamos algún aporte porque había que responder a las exigencias de una sepultación… y Genaro había fallecido en forma súbita … su viuda no tenía, tampoco, recursos a pesar de que ellos disfrutaban de una vida relativamente holgada …

Pero el momento y la situación era ésa… Así es que hubo que hacer una colecta, como señalaba Sonia, para cubrir los gastos de la sepultación de Genaro. Algunos personeros de la política venezolana se hicieron presente… llegaron al velorio…¡qué se yo!, pero, bueno, ahí terminó la vida de un hombre valioso … Pasó al olvido Genaro… yo no lo he oído nombrar con frecuencia acá en los círculos periodísticos, cuando se habla de la historia periodística del país. Y él fue una figura, una figura destacada… y con nosotros tuvo una relación realmente muy cercana y muy generosa.

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