Enrique Gajardo, una vida a tablero vuelto

Texto:  ALICIA ROMERO

ENRIQUE Y MARTA GAJARDO VELÁSQUEZ

Enrique Gajardo, una vida a tablero vuelto

Enrique Gajardo Velásquez “el maestro” (San Carlos 1923 – Chillán 1999), profesor, dramaturgo y difusor de la cultura. Realizó estudios de Periodismo en el Instituto Pinochet Le Brun (1939-1941) y de Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de Santiago (1947). Hijo de Enrique Gajardo Valdés y de Gregoria Velásquez Ortíz (mamá Goya).

Cabe resaltar que Gajardo fue el fundador, en la ciudad de Chillán, de INECUCH (Instituto de Extensión Cultural de Chillán), de la Radiodifusión Cultural en 1948; del Grupo de Teatro Experimental, junto a Ciro Vargas Mellado en 1951 y del TEUCH Teatro Experimental de la Universidad de Chile, entre los años 1970 – 1978, donde realizó clases de Actuación, Dirección Escénica, Impostación de la voz y Construcción Dramática. Tras lo expuesto, a Gajardo lo considero un pilar fundamental de la Cultura de Ñuble, en la segunda mitad del siglo XX.

El impregnó de belleza no solo su vida, sino que la irradió a la vida de los chillanejos y ñublensinos, a través del arte y su influjo en decenas de jóvenes que formó para el teatro, el arte, la literatura, la música, etc. Su trabajo fue una misión superior: la de cultivar un reservorio de talentos en el ámbito intelectual de Ñuble. Gajardo se alza como una figura señera, que crece cada día más, a medida que se conoce a sus discípulos y sus trabajos, todos los cuales tienen un común denominador, como un bajo continuo en la música: la formación inicial, del que consideran “su maestro”. Fui a la búsqueda de algunas opiniones entre ellos, para refrendar lo que acabo de señalar y esto fue lo que me señalaron: Rafael Urzúa Caro, hombre de radio y teatro (86 a), quien fue actor y director de teatro de INECUCH, recuerda a Gajardo, como parte esencial de su vida diciendo: “Don Enrique Gajardo era lo mejor. Uno se sentía como de la familia en su casa. Me surtía de libros, me prestaba unos quince textos para leer en verano. Con él tuvimos un año de estudios de teatro”. Para Adolfo Márquez Esparza, historiador (61a), quien fue actor y secretario de producción de INECUCH, nos señala del maestro: “Le conocí, compartimos, trabajamos juntos, hicimos vida casi de familia por largos años junto a su hermana Marta; a Soledad, la sobrina; a don Julio, el amigo de toda una vida, y con todo su entorno hogareño, que no era muy numeroso, pero sí de gran calidad humana. Fue amigo, consejero, casi como un padre, lo poco que tenía lo compartía para que viviéramos algo mejor. Fue el mecenas de muchos. Terminó siendo mi Tatita. Siempre he dicho que la Universidad me dio el título profesional, pero Enrique Gajardo fue el formador profesional y por qué no decirlo, también fue el formador como ser humano”.

El enjambre variopinto de talentos en la órbita de Gajardo es interminable, daría para escribir un libro, sobre ellos y sus testimonios: Miguel Littin, Pedro y Nelson Villagra, Ramona Aravena, Rafael Urzúa, Bernardo Neira, Roberto Olmedo, Adolfo Márquez, Juan Pablo Garrido, Julio Utreras, Ana M. Parra, Patricio Henríquez, Luis Palomera, Franklin Zúñiga, Raquel Sepúlveda, Bessie León, José Orellana y cientos más. No solo Ñuble conoció del influjo creador y formador del maestro Gajardo, sino que también, recorrió desde Arica a Tierra del Fuego, formando escuelas de teatro y alrededor de veinticinco compañías teatrales. En Chillán, fue galardonado con el Premio Municipal de Arte y Extensión Cultural en 1972 y una Sala de la Biblioteca Municipal lleva su nombre.

 

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