TEXTO: LEOPOLDO MARTIN RAMOS

EL AÑOSO CASTAÑO DE BERNARDO …

( Repito la edición de esta crónica, como fue difundida el año 2013)

¿Doscientos treinta y cinco años, o cuarenta y siete lustros?

¿ Qué medida quiere usar para medir el tiempo transcurrido entre el nacimiento de un hombre trascendente y el hoy ( 20 de agosto de 2013) ? … yo prefiero la “medida corta” –esa que habla de lustros (“espacio de cinco años”, describe el “mataburros”)- así tengo la sensación de tenerlo más cercano, y el adjetivo de “trascendente” (“muy importante por sus posibles consecuencias” ), en lugar de “político y militar chileno” -la caracterización que hace la enciclopedia del apoyo virtual: …-; es que busco una “ determinación de los atributos peculiares de una persona …, de modo que se distinga claramente de las demás ” …

 

Más como militar, que como político, recibirá homenajes de fanfarrias, desfiles de hombres de armas, y –si no surgen objeciones de seguridad- de civiles, representando organizaciones sociales y de educación; huasos “y sus chinas” –identificación no exentas de expresiones peyorativas- … mostrando sus atuendos típicos y zangoloteados pasos del baile autóctono …

 

Pretendo sumar la modestia de mis decires, afincado en un chovinismo provinciano, más torpe que justificado … ( mi dilecto Maestro Pedro Godoy P., estará incomodándose con mis frases …, sin embargo, aspiro a morigerarlas antes de terminar mi reflexión).

 

Previo a incursionar en el tema que me resultó amable, me dediqué a averiguar si el “castaño” es un árbol de larga vida … cuando leí que “son longevos, encontrándose individuos milenarios, como el Castaño Santo de Istán, y que éste “su edad está cifrada en torno a los ochocientos y los mil años de antigüedad ”, quedé satisfecho y contento: el castaño de mi reflexión se dice que tiene algo más de doscientos años.

La información que facilita mis reflexiones –considerar detenidamente algo- se encuentra, entre otros documentos, en la siguiente dirección virtual:

http://cambiemoscanteras.blogspot.com/2008/11/una-casa-museo-para-las-canteras-de.html : “ Antiguo y añoso árbol de castaño que se cree fue plantado por O¨Higgins, en la hacienda Las Canteras, ubicada en Bío Bío …”

¿ Qué de historias, sucesos imaginarios y decires de boca a oído conforman la leyenda del Castaño de O´Higgins ? lo cierto es, que existe un viejo árbol, comprobando la certeza de su existencia. Escribe Luís Alberto Escobar Escobar en http://luiseeses.blogspot.com/2010/07/el-arbol-que-planto-con-sus-manos-el.html : “ …   los temporales y el envejecimiento han provocado estragos en este añoso árbol, que ha sido apoyado con algunos maderos para que no termine en el suelo, pero que aún vive como un testimonio palpable del paso y la residencia de O´Higgins por el sur de nuestro país ”.

Con veinticuatro años y la instrucción completada en Inglaterra, desde ahí regresa a Chile el año 1802; se radica en la hacienda de San José de Las Canteras, y se dedica a las labores agrícolas. Dos años más tarde habría construido una casa para su familia. Tenía unos 76 metros de largo por 10 de ancho (según propia información de O´Higgins, consignada en textos de historia). La casa fue destruida en 1814, desmantelada, saqueada y luego quemada, por tropas del Ejercito Realista, luego del desastre de Rancagua.

 

“ … cuando Bernardo O’Higgins se radicó en Perú, hizo una completa descripción de la propiedad situada en la actual comuna de Quilleco. “Él decía que salía a mirar el amanecer al oriente y en la tarde la puesta de sol, porque tenía corredores a ambos lados. Entonces, era una casa que tenía una forma bastante corriente para la época, pero más grande”.  ( Fuente: arquitecto angelino Osvaldo Cáceres, Diario La Tribuna )

Entonces, Bernardo plantó en esas tierras un castaño, el cual se mantiene dificultosamente enhiesto en razón al paso de los años … está en el pueblito de Las Canteras, camino a Antuco, en la comuna de Quilleco, a treinta kilómetros al oriente de Los Ángeles.

 

José Francisco Sáez, custodio del recinto histórico El Castaño por más de una década, suma rumores a la leyenda: “ cuentan que en este lugar hay un túnel que llega a la raíz del castaño … abajo hay una escala y un subterráneo, donde se habrían guardado armas …” (rápidamente, hablando en sordina y ocultando el rostro, advierte: “ a mi no me consta… como muy cierto, me lo contó hace años un caballero que era Sereno, en este lugar ” …)

 

Hay antecedentes de concursos Fondart, gestiones de Institutos y Centros Culturales, para convertir el lugar en una Casa-Museo … hasta ahora, sólo están las aspiraciones y los requerimientos a las autoridades comunales, como “un nuevo sueño de O´Higgins”.

 

Así descrito … como si él estuviese vigente … un sueño que fascina y deslumbra a gente noble, que obnubilada se resiste a aceptar que el vil dinero resulte ser el impedimento más pesado para llevar las iniciativas a buen término, con la adecuada celeridad.

 

Me propuse encontrar atributos peculiares de Bernardo, que trascendió de joven campesino de Quilleco, a Hombre Grande … en razón de que “Su estatura es iberoamericana” ( como postula con razón, el profesor Pedro Godoy P, en el libro “ Bicentenario e identidad”, valioso aporte que junto al profesor Gustavo Galarce M., hicieron con la edición del Centro de Estudios Chilenos, CEDECH, y la Universidad Arturo Prat. )

Hoy, a mi manera, me quedo con su imagen de hombre de paz … del azadón y la manta de lana gruesa … por cierto, es mejor a la manera de Neruda:

“O´Higgins, para celebrarte / a media luz hay que alumbrar la sala./ A media luz del sur en otoño / con temblor infinito de álamos./

Eres Chile, entre patriarca y huaso, / eres un poncho de provincia, un niño / que no sabe su nombre todavía, / un niño férreo y tímido en la escuela, / un jovencito triste de provincia.”

Con la valiosa contribución de otros decires ( apropiados sin autorización específica –pero, asumo que con la anuencia generosa de compartir sueños comunes- ) percibo que una recordación distinta del nacimiento de Bernardo favorece la idea de su hombría, necesaria para ennoblecerlo con gestos nimios o inadvertidos de su cotidianidad juvenil.

 

Bernardo no acumula más bendiciones que las que ya tiene bien ganadas, con las lucubraciones que he logrado enhebrar en torno a un viejo castaño que en una colina de Quilleco –sin pretensión alguna- da testimonio de una actitud acaso intrascendente para el adolescente campesino, que la tuvo en esos días sin imaginar su postura importante para el destino de la Patria, pocos años después; presagio descrito por el Precursor Francisco de Miranda.Hoy –apenas cuarenta y siete lustros después- otro Francisco (José Francisco, el vigilante …) “ Contemplando el castaño, asegura que éste aún da buenos frutos, “una castaña chiquitita y dulcecita”. Sonríe y toma algunas de las semillas, las acaricia con las yemas de sus dedos y, luego, las lanza sobre el terreno con absoluto descuido. No es irrespeto, sino todo lo contrario. Tiene la total convicción de que, en la tierra de O’Higgins, algo bueno ha de crecer ”.

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