María Elena Alarcón, tesoro vivo de Ñuble

TEXTO:  ALICIA ROMERO

María Elena Alarcón, tesoro vivo de Ñuble

María Elena Alarcón Orellana (Seriche, 1923), bordadora a bolillo, malla cuadrada, poetisa, artesana en conchas, confección de ropa y cocina tradicional. Viuda, en el pasado tuvo que criar y educar a sus hijos. Tuvo un hermano sacerdote ya fallecido y tiene un hijo sacerdote. Actualmente, María Elena, a sus 96 años de edad, es un “Tesoro vivo”, por su trabajo. Residente en Cobquecura, región de Ñuble. Fue en este lugar, donde aprendió en su niñez de su madre, Eulalia Orellana, las técnicas antiguas de los bordados de bolillo, malla, crochet entre otras habilidades manuales. Su biografía está reseñada en un libro titulado: “Mujeres sabias”, del CNCA, en tesis, revistas, artículos de diarios, entre otros.

La conocimos a finales del mes de abril, en una mañana lluviosa de domingo, en que su amigo sacerdote, Andrés Lacalle nos llevó hasta su residencia. Allí la encontramos sentada en su living, junto a su almohadilla con palitos y alfileres, donde conversamos de su vida, de sus hijos y sus bordados. Entre sus fotografías familiares, murales de malla tejidos por ella, sobresale en una pared, un gran árbol genealógico con sus ancestros y una fotografía enmarcada al estilo bombé, coloreada, donde aparece junto con su marido, cuando eran jóvenes.

El encaje de bolillo, es una técnica introducida en Chile por las mujeres españolas, con la cual realizaban bellos encajes para ornar la ropa de casa y la personal, por su fina confección con hilos. Esta consiste en entretejer hilos que se mantienen enrollados en palitos, como bobinas, llamados “bolillos”. Todo el entramado se sujeta con alfileres a una almohadilla, que se llama “mundillo”. De alto valor estético este trabajo y con escasos cultores está condenado a desaparecer, en el caso de Cobquecura, la señora María Elena es la única que lo cultiva y aunque ha tratado de enseñarlo, las alumnas no han perseverado en él. La señora María Elena nos señala: “ya nadie se interesa en aprender, yo soy la única que sabe hacer esto en Cobquecura”. Luego nos relata: “yo lo aprendí mocosita, no me costó nada, pero otras personas sí que les cuesta, se les olvida. La ciencia es tan fácil, pero bueno todo tiene su tiempo, cuando ya la persona entra en añitos ya le cuesta aprender, lo digo por experiencia, más de 14 años no tendría, por eso lo aprendí fácil, porque mi mamá tejía y entonces yo la miraba, después ella me fue dando explicaciones y ahí fui aprendiendo. Después ya fui sacando por muestras, cruzándolo las torcidas todas para un mismo lado, hacia la izquierda y ahí iba cruzando de acuerdo a la figura que uno quiera dar, ahí ocupa tantos y tantos palitos para esto, otros tantos palitos para esto otro. Este trabajo fue transmitiéndose de mi mamá, mi abuelita, más allá no sé si a mi abuelita, se lo enseñaría mi bisabuela, creo yo. Está en duda de dónde procede, unos dicen que de España, puede que si puede que no, otros que de Egipto, pero un trabajo tan sumamente viejo, antiguo que no es de extrañarse que ya se vaya perdiendo, aquí se va a morir…”, finaliza con tristeza, en la expresión de su rostro.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *