LA CUECA CON RIENDAS …

TEXTO: LEOPOLDO MARTIN RAMOS

La cueca con riendas …

La cueca es al dieciocho de septiembre, como el estribillo aquel de “no hay primera sin segunda” … ambas tienen el  candor de la mujer que coquetea al hombre que la corteja … sin necesidad del tintinar de espuelas, ni fanfarrias estridentes que la atosiguen …

Margot Loyola – la recordada cantora, investigadora y folclorista excepcional-  dijo con apasionado entusiasmo: “Cuando me paro frente a un hombre para bailar yo respiro la cueca, porque es una danza de carácter amatorio” …

Luego de tal declaración me resulta difícil entender aquello de “la cueca con riendas” … si … tal como se escribe y suena … salgo en busca de explicación –como acostumbra exigir el personaje de la caricatura de Pepo: Condorito; esa “representación gráfica del campesino pícaro y bromista que intenta sortear los reveses de la vida citadina a punta de ingenio”, como dice la inscripción que se encuentra en Memoria Chilena.

Vuelvo al tema, con la pregunta ¿cuántos tipos de cueca existen? que responde Osvaldo Cádiz, maestro de la música, de la danza y de la investigación folclórica. Osvaldo  es el esposo de Margot, la primera folclorista en Chile reconocida con el Premio Nacional de Artes Musicales:


«Uffff. Hay tantas cuecas como chilenos. Cueca nortina, cueca del centro y del sur. Hay muchas cuecas en cada zona del país, especialmente en Chiloé; y no es necesario tener un traje característico para bailarla, tú la bailas con el traje que usas, porque es una danza que está viva, distinto es cuando la quieres llevar a un escenario, porque eso ya es una propuesta artística”  

Acogiendo las informaciones de los medios de comunicación, debiéramos agregar “la cueca brava” –moda que comienza a aparecer en algunas comunas metropolitanas- y, por mi parte, la que motejaré como “la cueca parlamentaria”, para referirme a los afanes de diputados demócratas cristianos de imponer el conocimiento y práctica de la cueca por decreto o ley, centrando la obligación en los estudiantes de cuarto año medio …

Pero el tema de mi disquisición es “la cueca con riendas” … se de “los porotos con riendas”, guiso criollo de frejoles con tallarines, que resulta contundente y  apetitoso … pero me resisto a aceptar el baile nacional chileno “con riendas” … freno, brida, dogal –como usted quiera llamar a la contención y dominio que ellas representan- … describo la imagen que la identifica:

Un jinete con usanza de huaso, bien montado en un animal el cual tiene la habilidad de “seguir las riendas” del varón para dar pasos cortos y elegantes simulando baile y  taconeos –debiera decir algo que denote  las herraduras traseras para responder al “zapateo y huifa rendija” que gritan las cantoras entre rasgueos de guitarras y golpes de tamborileos- … en fin: hombre y caballo convertidos en una sola  criatura –como el mitológico centauro- para bailar la cueca … la compañera de baile, sobre el césped, a distancia prudente, haciendo lo suyo: al compás de la danza, mariposeando pañuelo en mano …

Lo que pudiera imaginarse como una imagen hermosa –así la describió un parroquiano, de los varios que consulté a fuer de encuesta modesta para respaldar mis observaciones- es para mi un desagrado …

Como reza la frase española: “sobre gustos no hay nada escrito”, para advertir la dificultad de poner de acuerdo a la gente … el gusto es algo tan subjetivo que resulta obvio que sea distinto de persona a persona.

Creo necesario explicar mi descontento, asumiendo –anticipadamente- que éste no modificará en nada la moda que se está convirtiendo en costumbre, incentivada por las prácticas de rodeos huasos, esas fiestas criollas que suelen ser motivo de malquerencias de grupos animalistas que defienden a bovinos jóvenes “corridos” en medialunas campestres.

Me parece que la actitud, el gesto del huaso a caballo resulta de una prepotencia supina … un insulto para la mujer que le acompaña en la danza tradicional … ésta pone el donaire hermoso de su femineidad compitiendo con las habilidades del animal y pocos reparan en la capacidad del hombre para manejar riendas y espuelas…

En el espacio amplio y abierto que requiere la “cueca con riendas”, la mujer que la acompaña, realiza giros y zapateos en una soledad tremenda … al terminar, el huaso ni siquiera baja de su cabalgadura para abrazarla … es ella que se acerca a la silla …

El drama humano de una mujer sola, bailando la cueca larga pone, en cada ocasión que se muestra, una imagen de auténtica recordación del compañero ausente… la noble consideración del varón perdido, hace del acto aquel, un homenaje sincero al cariño de la pareja, tronchado por la lesa humanidad  de la dictadura y es una imperecedera devoción que conmueve…

… quizás, el espectáculo de hombre y cabalgadura solos, bailando la cueca,  pudieran tener un sentido más honesto y respetuoso … homenajeando de esta manera la dignidad de la mujer, en el sitial adecuado de igualdad de género …

 

 

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