NUNCA MÁS SIN NOSOTRAS por ALICIA ROMERO

TEXTO:  ALICIA ROMERO

ALICIA ROMERO Historiadora

NUNCA MÁS SIN NOSOTRAS

Hace tan solo unos días, se produjo la aprobación del proyecto de paridad de género en el órgano constituyente. Si bien este es un gran logro, tiene que ser sólo uno, en el camino a la paridad y cambio cultural en Chile.

La agenda pública está instalando temas que las mismas mujeres hemos sostenido y presionado desde décadas por una igualdad jurídica y política, para que estos fueran y sean incorporados, tales como: acceso a la educación superior, salas cuna, instancias de poder públicas y privadas, acceso paritario al mercado laboral, igualdad de salarios entre géneros, paridad en el Congreso, etc.

Históricamente, Chile en más de 200 años se construyó sin la participación real de las mujeres, a las que se las relegó, por generaciones, a las labores domésticas y la crianza de los hijos, fueron las “señoras de”. Hasta que aparecieron las primeras mujeres instruidas en el siglo XX, que comenzaron un largo y tortuoso camino alzando las voces, para exigir los derechos de las mujeres, una mayor equidad entre géneros y conseguir cosas tan básicas como el sufragio femenino universal, la incorporación de la mujer a los partidos políticos, al mercado laboral, entre otras conquistas. Entre esas mujeres vanguardistas de esta cruzada estuvieron: Gabriela Mistral, Inés Echeverría Bello (Iris), Elena Caffarena, Amanda Labarca, Marta Brunet, Marta Vergara, Gabriela Mandujano y muchas más. Algunas agrupadas o simpatizantes del MEMCH (Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena 1935 – 1953). Ellas fueron precursoras, en un tiempo en que hablar de entrar a la Universidad o de emancipación era considerado un escándalo y un libertinaje. Como muestra de ello, citemos dos ejemplos: cuando Amanda Labarca, entró a la universidad, en las clases, la separaban de sus compañeros por un biombo, “para no distraerlos” y Marta Brunet cuando quiso estudiar Medicina, su familia se escandalizó.

La misma región de Ñuble, ayer provincia, contó con escasa participación femenina, remitida a unas pocas alcaldías de las comunas, magro resultado en 168 años. Hoy, en pleno siglo XXI, tenemos tan solo una diputada en la región, una alcaldesa en 21 comunas, ninguna senadora. Me refiero a cargos de elección popular.

Por tanto, el cambio cultural debe comenzar por las mismas mujeres, esas madres que ayer confiaron más en la capacidad de sus hijos en el logro de objetivos, por sobre sus hijas. Luego, solicitemos a este país, históricamente gobernado por hombres, el cambio cultural y exijamos de ahora en adelante: nunca más sin nosotras.

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1 Response

  1. Leopoldo Martin dice:

    COMENTARIO DE AMANDA FULLER: “Interesante artículo…aunque yo soy algo rebelde. Esta pelea por la igualdad de género la miro con respeto.
    Hay cosas en que la mujer tiene igual capacidad para desempeñarse, no debe ser discriminada; sin embargo me gusta la idea de ser femenina, siempre que haya respeto y comprensión…
    Largo de reflexionar.”

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