Compositoras chilenas del siglo XX

TEXTO:  MEMORIA CHILENA

Alicia Romero

Gratamente sorprendida esta mañana de 1 de mayo, al enterarme por Karen Plath Müller Turina

que la Biblioteca Nacional de Chile, ha corregido todos los registros de la compositora chillaneja, María Luisa Sepúlveda Maira, sus fechas de nacimiento y muerte, tras un envío al director de la BN, con los documentos que las respaldan. Desde ahora todos los registros de la BN, Memoria Chilena, se encuentran correctos.

En varias páginas web de importantes instituciones culturales y educacionales, estas aparecen en forma errónea.

Esta es la segunda vez que aporto en este sentido, la primera vez fue con la escritora Marta Brunet.

 

Compositoras chilenas del siglo XX

María Luisa Sepúlveda Maira (1883-1958)

María Luisa Sepúlveda Maira nació en Chillán el 14 de agosto de 1883 y falleció en Santiago el 5 de abril de 1958 (Romero, Alicia. «Primera compositora nacional». Crónica Chillán. Año XIII, número 6185, jueves 25 de marzo de 2021, p. 8). Fue una de las primeras mujeres licenciadas en composición en Chile y la primera premiada como compositora.

Su padre fue Bernardo Sepúlveda Fuentealba (1834-), profesor de filosofía e idiomas, y su madre Mercedes Maira (1845-), poeta. En su ciudad natal María Luisa estudió en el Liceo de Niñas, y en 1898 ingresó al Conservatorio Nacional de Música en Santiago.

Incentivada después de escuchar una audición de Amelia Cocq, comenzó a estudiar piano en el Conservatorio con el profesor Bindo Paoli, carrera de la cual se licenció públicamente en 1905. También cursó estudios de violín con José Varalla y de armonía, composición y contrapunto con Luigi Stefano Giarda y Domingo Brescia.

Años después, ante una comisión formada por Enrique Soro, Giarda y Raúl Hügel, se licenció como compositora en 1918. Seis años antes había sido nombrada profesora de piano en el Conservatorio, cargo que ejerció hasta 1931. También enseñó armonía y folclor en la Escuela Vocacional de Educación Artística de Santiago.

En 1916 formó una orquesta compuesta únicamente por mujeres, la cual dirigió en un concierto ella misma. Las integrantes eran parte del Conservatorio Nacional y la iniciativa fue todo un éxito. Ese año, con su composición Bourrée para piano, obtuvo el primer premio en el concurso musical de revista Zig-Zag, que publicó bajo el seudónimo «Alfonso y Corbalán».

Paralelamente al piano, estudió canto lírico, recibiendo un diploma en 1919. A esto se suma un fuerte interés por la literatura.

Es característica de su obra compositiva la asimilación que hizo de la música folclórica, por lo que algunos la señalan como una compositora nacionalista. Sin embargo, su obra es ecléctica y toma también elementos del salón decimonónico.

Se interesó, además, en la investigación musical, ámbito en el que destaca la recopilación que realizó de canciones populares en su Cancionero chileno, escrito para canto y piano. Más tarde editó La voz del pasado: pregones santiaguinos antiguos y otros temas folklóricos, que incluyó transcripciones e ilustraciones de la antigua tradición del pregonero. También publicó una recopilación de canciones y tonadas del siglo XIX.

Por último, enfocada fuertemente en la educación musical, escribió su Nuevo método de guitarra: para aprender a tocar por cifra y por música sin maestro, obra que tuvo varias ediciones, y El amigo del niño, método para la enseñanza del piano que tuvo mucho éxito en Latinoamérica. Se destacan sus Cantos escolares, por los que recibió un premio de la Universidad de Chile.

Entre su obra creativa destaca Estudios para piano, además de obras para guitarra, para arpa y orquestales como La Canción de las Corhuilas y La Trutruca.

 

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