Radio Arcoiris

“INICIANDO EL TRÁNSITOEN BUSCA DEL DIAMANTE…” por Leopoldo Martin Ramos

“INICIANDO EL TRÁNSITO

EN BUSCA DEL DIAMANTE…”

Leopoldo Martin Ramos

 

Dos circunstancias se involucran con el titulo de estas cuartillas: explicar  el uso de la idea en un texto escrito hace casi diez años (el que deseo compartir), y hacer  boceto de un acontecimiento cuyos eventos ocurrirán en los próximos días.

Acontece el 12 de diciembre de 1964  el casamiento de Sonia y Ciro;  es rememorado el mismo día del 2014, cincuenta años después. El texto atrapó lo sucedido con ocasión de las “Bodas de Oro”, y el uso de la frase de marras…

La idea marcó una aspiración: iniciar la experiencia de llegar al tiempo de conmemorar las “Bodas de Diamante”… Estamos próximos –un año (2024)- para el tiempo que “no habrá”, ya que el itinerario se truncó por la ausencia de Ciro… Él abandonó la jornada a dos años de iniciarla…

Sonia tiene la esperanza de encontrar el diamante en la fecha anhelada… sabe que se anidará en su corazón, para aquietar  el alma, que no renuncia al sueño acrisolado con tantos recuerdos.

Aquí el texto que he ofrecido compartir:

 

CINCUENTA AÑOS SON NADA …(*)

 

 

 

La merienda, preparada para la ocasión, fue un generoso convite en que hubo finos y deliciosos bocadillos  y en el cual, Sonia, incluyó frutas de la estación … cerezas “corazón de paloma”, con nombre de ternura, apropiadas para la circunstancia … observé, en silencio y conmovido, una especie de ritual realizado con sencilla devoción … antes, al comenzar el convite, Doña había dialogado con “Dios, Todopoderoso” en lo que fue un largo relato, mezclado con frases de gratitud, de las experiencias buenas recogidas en el tiempo prolongado de cincuenta años … más que negando los instantes ingratos, soslayándolos en bondadoso gesto de buena querencia …

 

Parafraseando el tango aquel de Carlos Gardel, me agrada pensar que “cincuenta años son nada”, cuando faltan tantos todavía por vivir … y más aún, cuando contrario a los dichos del autor, no hay miedo “del encuentro con el pasado que vuelve”…

Tratándose de música, enredada en pliegues hermosos de nostálgicas remembranzas y vivencias de tremendo contenido humano, prefiero aquella canción “a la luz de la luna”… la noble interpretación de Tito Schipa y Emilio de Gogorza, para un tema del año 1928, que puede verse en un documento de Youtube ( http://youtu.be/_4cwdvn3lag ) ya encontrarán algunas líneas con las razones de esta referencia …

 

Escribo, repitiendo en mis recuerdos recientes el encuentro con mis amigos Sonia y Ciro, en un instante especial vivenciado en la intimidad de su hogar, a la hora de merendar … lo cual hicimos sentados a la mesa cotidiana, esta vez con discretos adornos que marcaba una circunstancia diferente a otros días …

 

Si hubiera que poner una suerte de etiqueta al encuentro, haría los trazos de una frase que nutre mis sentimientos, como el colofón hermoso del  momento: “iniciando el tránsito en busca del diamante” (presiento que debo explicarla con más detalles, lo que haré en párrafos siguientes)

 

La ancianidad de huesos y piel no logra opacar la juventud exuberante de una mujer vital que equilibra los tiempos, poniendo fuerza donde esa flaquea; poniendo optimismo donde la pesadumbre  por los pasos cansinos suelen morigerar la caminata … alzando la voz, no para atrapar la sordera que suele jugar malos trucos, sino que para desbrozarlas de  excusas sin postergar los afanes de la convivencia … enfrentándola, por dura que resulte, para extraer de ella las energías que suelen adormecerse en el anquilosar de estructuras.

 

Es entonces, cuando la actitud de Doña logra potenciar su mejor experiencia de amor: sufrido en instantes de duro quehacer en el exilio obligado; enaltecido al trocar su humildad por destacar al Hombre de su cariño con la grandeza anónima de su postergación filial; perenne, pese a las dificultades y a la incertidumbre de los aconteceres laborales…

 

Sonia escogió cerezas blancas y rojas, y amarró de a dos, por sus pequeños maderos incrustados en el fruto… hizo con ellos colgantes de cerezas que sujetó en sus orejas … luego, retiró uno de los colgantes y lo ofreció con mucho donaire a Ciro … éste, sin ocultar su emoción, dijo gracias y besó la mano de su dama … se cumplía de esta manera simple, solemne y plena de sentimientos nobles, el acto primario que inauguró la aventura, que –en el recodo simple del tiempo- depuró un instante para marcar diez lustros de un matrimonio especial …

 

Yo les convidé el recuerdo de una entrevista que desarrollamos en un programa –Gente de Radio- que se trasmitió  por la radioemisora, vía Internet, que dirige Ciro desde hace varios años… la entrevista, en cuestión,  difundida en varios espacios, permitía hablar de la gente vinculada con las radioemisoras, y en uno de esos instantes se habló de Sonia y Ciro; ambos, gente de radio en las actividades de Inecuch, una institución cultural chillaneja de los años cincuenta y tantos … No resisto a la motivación de su texto, que describe la hermosa circunstancia del encuentro de ambos, en Quinchamalí, lugar cercano a Chillán, donde se celebró –como continúa haciéndose anualmente- la Fiesta de las Cerezas …:

( Habla Ciro) “ …  fue una fiesta preciosa, pero antes de eso… cuando se organizó el paseo por los lugares donde estaban los cerezos y para disfrutar entonces –al sacar las frutas de los árboles- allí, me llamó la atención esta joven que estaba allí … de tres jovencitas, una particularmente … me llamó la atención…

Entonces, desprendí una cadenita de cerezas… de esas que van de a dos frutos… y se las di a esta jovencita que estaba ahí, como un obsequio para que se los colocaran en su oreja como aros, así en sus orejitas… ese fue el primer contacto con esta niña que después salió premiada con este varón …”

 

Mientras los colgantes de cerezas adornaban los rostros de mis amigos, les convidé a ver, luego de la merienda, un texto que les había enviado por e-mail… fue mi regalo muy modesto … había encontrado un video en youtube, que sabía les resultaría emotivo verlo (aquí está la explicación del documento de Tito Schipa y Emilio de Gogorza …

No imaginé que el video musical pudiera venir tan a propósito de las cerezas corazón de paloma … no les dije nada, mientras transcurría la comida de aniversario, que fue un recuerdo intenso de los padres de Sonia…  del viejo Ricardo y de la amable Matilde … más de Èl, que de la madre comprensiva …  Y los dichos del Varón –que suelen rememorarse como acicate de cosas buenas- esta vez me resultaron equivocados … la duda aquella que planteó el viejo Ricardo respecto de la diferencia de edad golpeando las experiencias de vida, cobraba ahora una dimensión absolutamente diferente: en lugar de ser un problema, se convertía en un complemento de extraordinaria mixtura: experiencia-vitalidad …

 

La frase que capturé en mis sentimientos y la cual prometí explicar fue: “iniciando el tránsito en busca del diamante” …, como una sincera expresión de mi premonición, presentimiento noble, presagio de algo posible de suceder … pero más que eso, ansias de que realmente acontezca: sesenta años de vida conyugal …

Entonces, acontecería que Ciro habría “alcanzado” a su amigo chillanejo: el “Nicanor de los antipoemas”, porque a la sazón lograría tener ciento un años … Sonia frisaría los ochenta y tantos … todavía lozana, más vigente aún que en días actuales …

 

Ocurrió que el viejo Ricardo apareció en mis ideas, reconociendo su error de anticipación equivocada de una vida azarosa por la diferencia de edades … ¿ quién ha ganado … quién ha perdido ? lo que en la época de oro (cincuenta años de matrimonio) resulta ser la maravillosa expresión de un resultado existencial feliz, la época del diamante (sesenta años de vida conyugal) ofrece la perspectiva de esa piedra formidable … dura, fabulosa, brillante… un camino que no se visualiza tedioso, muy por el contrario,  aparece como el acicate de nuevas aventuras …

 

Prendí el equipo, hice que se acomodaran frente a él … y al iniciarse los créditos del video me retiré en silencio … por nada lesionaría, con mi presencia, la hermosa intimidad de sus cincuenta años de matrimonio…

 

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(Correo recibido de Sonia y Ciro)

Cincuenta años no es nada, es verdad, cuando se cuenta con la compañía, la amistad y lealtad de un amigo como tu LEOPOLDO,  con una capacidad de captar las fibras de sensibilidad que ocurren a tu alrededor y transformándolas en verdaderas narrativas poéticas..

 

Gracias amigo querido, por  tan bello mensaje, dedicado a recordar episodios de nuestras vidas durante estos cincuenta años, y que nos han hecho  poseedores del premio que la vida nos tenía reservado para compartirlo contigo, como son nuestras Bodas de Oro. Seguros estamos de tu premonición  y que contigo siempre presente, celebraremos las preciados Bodas de Diamantes, a que tu haces alusión.

 

Nuevamente gracias y con la melodía de la romántica canción que sirvió para  unir estas dos vidas nos despedimos de ti. En cuanto a la autorización para que tu procedas a dar a conocer lo que para nosotros fue el mejor regalo, es sí.

 

(*) Documentos intercambiados entre gente amiga, que deseamos compartir …

 

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