Radio Arcoiris

CAMINANDO CON RONIE por Leopoldo Martin Ramos

 

 

 

 

CAMINANDO CON RONIE

Leopoldo Martin Ramos

Cuando atisbo

por la ventana franca de mi buhardilla

que la Tarde llegará luego

con su carga hermosa de arreboles,

y el viento aún tibio del día,

promete no alterarse en ventarrón duro;

luego de terciar mi alforja de quimeras tiernas,

preñadas de ilusiones nobles…

invito a caminar a mi amigo Ronie,

el Poodle pequeño,

por el territorio menudo de mi Barrio.

Yo “Camino lerdo…”,

como describe el Poeta a su “querido Viejo”,

apropiándome de un decir hermoso

para una forma de registrar mis años…

Lento… , sin prisas

que acucien mis pasos,

y sin destino fijo;

solo transitar hacia delante,

volviendo hacia el hogar

que lo reencontraré al final

de las cuatro cuadras de un territorio

siempre lleno de sorpresas humanas.

Mi alforja tierna de quimeras locas

tiene sus pliegues abiertos

para darle pienso bueno a mi algarabía

cuando asome el rostro

de mi añorada Ernestina;

la mujer hermosa de suave conducta,

mirada franca

y sonrisa tierna.

La busco con afán febril

en el rostro lindo de una adolescente,

de la mujer madura que era

cuando se fue de mi vida,

o en la añoranza noble,

engarzada en una Dama que

viene a mi encuentro con sus hijos pequeños,

persiguiendo su caminar pausado;

TODAS alborotan la semblanza de mis rasgos físicos

y agilizan los timbales de mi corazón…

¿ es ELLA… o son las vibraciones nobles

de mi escandalera?

 

Ernestina,

la dulce amiga de mis días buenos,

supo suavizar los desvaríos

y trocaba miserias

por vituallas de fantasías …

Entonces,

todo resultaba alboroto,

algarabía, y barlovento:

si, “de cara al viento”,

con la porfía grande de creer

que mañana siempre es mejor que ayer…

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