SONIA MONTECINO Y LOS SISTEMAS DE PODER DE LOS GÉNEROS EN LA CHARLA INAUGURAL DE PUERTO DE IDEAS

Por Héctor Cossio / El Mostrador

SONIA MONTECINO

 

Han pasado 24 años desde que la destacada intelectual chilena publicara su famoso ensayo “Madres y Huachos”. Desde entonces algunas cosas han cambiado, pero otras se han mantenido en el tiempo, haciendo que las categorías de hombre y mujer en Chile, sean espejo de las relaciones políticas, económicas y simbólicas, donde la desigualdad se ha mantenido inalterable.

 

En 1992, la Academia Chilena de la Lengua, dio un golpe a la cátedra al conceder el Premio Academia a la antropóloga Sonia Montecino por su ensayo Madres y huachos, alegorías del mestizaje chileno.

 

Este galardón no solo era una valoración a la notable labor de investigación de la intelectual chilena, donde las teorías de género de corte sociológico y sicoanalítico se entremezclan con los estudios antropológicos y la interpretación literaria, sino que, además, significaba un reconocimiento implícito de parte de la Academia a la contundencia de una de las críticas centrales de la obra: que en los sistemas de poder, las categorías de hombre y mujer en Chile, son espejo de las relaciones políticas, económicas y simbólicas, donde la desigualdad se ha mantenido inalterable.

 

Sin ir más lejos, un ejemplo pedagógico de esto se da en el seno de la propia Academia Chilena de la Lengua, donde en los 130 años de vida que tiene la institución nunca una mujer ha sido electa directora, y que en su actual conformación de 39 miembros, 31 son hombres.

 

En el ensayo, editado por primera vez en 1991 y que ya va en su séptima edición, la Premio Nacional de Humanidades 2013 describe las dinámicas sociales en torno a la identidad chilena y la sistemática negación de nuestras raíces en el mestizaje, a través de la interpretación de mitos que cruzan toda nuestra vida social.

 

A 24 años de dicha publicación, con un sinnúmero de artículos y premios como el Altazor (2005) de por medio, Montecino explica que en estas dos décadas han “habido transformaciones y continuidades en ese modelo particular de construcción de las relaciones sociales de poder”.

 

Para hablar precisamente de estas representaciones de género en el Chile contemporáneo, Sonia Montecino dictará la conferencia inaugural del Festival Puerto de Ideas 2015, que se realiza entre el 6 y el 8 de noviembre en Valparaíso, con la charla: En qué espejo te miras.

 

En esta conferencia, la antropóloga hará un recorrido sobre los símbolos históricos de lo femenino y masculino y sus repercusiones en el Chile actual; así como las nuevas expresiones que adoptan los conflictos de género y su relación con los sistemas de prestigio y poder.

 

Los huachos y el Estado

 

Desde el primer análisis, elaborado en 1991, la antropóloga explica a El Mostrador Cultura+Ciudad, que el desequilibrio de género manifiesta su continuidad hasta el presente en el modelo de aceptación social imperante: madre presente/padre ausente.

 

“Las continuidades que aprecio se relacionan con ese modelo, en la medida en que la categoría “jefa de hogar”, construida por las políticas públicas, considera la figura de la mujer sin pareja y con hijos(as) que reproduce y se hace cargo de un núcleo familiar. Podríamos decir que la madre con sus “huachos” ha encontrado “amparo” en el Estado y reconocimiento social”, reconoce.

 

Por otra parte, se aprecia que la maternidad -detalla Montencino- se sigue ejerciendo, incluso cuando hay una pareja, de manera omnipresente.

 

“Son todavía las mujeres las encargadas fundamentales de la crianza, referente en la reproducción de la vida cotidiana. Es decir esa identidad-madre no desaparece, y quizás por ello hoy día muchas mujeres limitan la cantidad de hijos(as) lo que se refleja en la pirámide poblacional. En la medida en que el padre sigue ausente el desequilibrio de género se mantiene”, acota.

 

Los cambios -estima- de estos últimos años, serían más bien legales. “Desde hace un tiempo se ha eliminado la categorización de hijos(as) legítimos(as), ilegítimos(as), naturales, y es posible que las madres coloquen el apellido que deseen a sus hijos(as); por otra parte la aplicación de la prueba del ADN  ha tenido como consecuencia que la paternidad no pueda negarse y que los(as) hijos(as) puedan ser reconocidos(as) y gocen de los mismos derechos que los nacidos al interior de un régimen de pareja conyugal”.

 

En la actual ley de vida en pareja, que contempla lo patrimonial, Montecino reconoce que existe “mayor liberalidad”, así como también en las familias monoparentales, donde las “madres solteras” ya “no son objeto de discriminación”.

Los modelos masculinos

 

De manera sintética, en el ensayo sobre las madres y los huachos, la académica traza una línea estable en el tiempo sobre la ausencia del padre que va de la Colonia -cuando el español tenía descendencia con mujeres indígenas eludiendo su responsabilidad- hasta el Chile globalizado.

 

¿Pero en el Chile de hoy, los padres siguen abandonando a sus hijos?

 

Montecinos, piensa que sí. Los datos sobre pensiones alimenticias, sostiene, apuntan en ese sentido, lo que es síntoma de que “algo anda mal”, especialmente en la contradicción que hay entre el aumento de las demandas por pensiones a los hombres y una morosidad enorme, cerca al 60 %, según estima.

 

Pero las cosas también se juegan en los micro espacios de la vida cotidiana. “Allí las mujeres-madres siguen teniendo todo el peso de lo reproductivo. Esto no quiere decir que no existan parejas que tiendan al igualitarismo y hombres comprometidos con su paternidad y con compartir de manera simétrica los trabajos de la vida del hogar, solo que son pocos, pero quizás puedan producir modelos a imitar a futuro”.

 

En este sentido, hoy existe una diversidad de modelos masculinos, muchos de los cuales coexisten con el machista clásico, quien se oculta tras el eufeismo del conservadurismo en lo valórico. Uno de estos es el “neomachista”, apunta Montecinos, ese que encubre sus disfriminaciones con una imagen y un discurso políticamente correcto, pero que en la práctica mantiene los viejos atavismos; y otro son los hombres igualitarios.

 

“Pienso que hay una coexistencia de modelos. Lo positivo es que en muchos casos se percibe que se buscan arreglos y negociaciones entre las parejas, y en esto las mujeres llevan la delantera, quizás de allí y en conjunto emerjan otros modelos femeninos y masculinos que lleven a relaciones de género más igualitarias. Pero si no cambiamos las categorías simbólicas que colocan a hombres y mujeres en posiciones desiguales, el cambio será lento”, opina.

 

Pensamiento múltiple vs pensamiento lineal

 

Una de las argumentaciones más utilizadas en la vida contemporánea para ejemplificar las diferencias entre los géneros, es la capacidad femenina para el pensamiento múltiple, que dista del pensamiento lineal de los hombre. La académica de la U. de Chile, aclara en este punto, que la dinámica social de los géneros está determinada por modelos de comportamientos, y no por formas de pensar.

 

“Sin duda que la ‘racionalidad’ científica ha adquirido una gran valoración en sociedades altamente tecnologizadas y tecnocráticas, y que ello tiene un claro correlato de dominio masculino. Lo ‘múltiple’, lo ‘intuitivo’, lo ‘blando’ está asociado a las mujeres, y posee menor prestigio. Desde esa perspectiva lo que tenemos que revisar son los sistemas de poder vinculados con esas oposiciones”, reflexiona.

 

La charla de la destacada intelectual En qué espejo de miras? es el viernes 06 de noviembre a las 18:45 en el ex colegio Padres Franceses (Universidad de Playa Ancha). Entrada liberada.

 

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