La Inmortal Adolf Anderssen – Lionel Kieseritzky, Londres, 1851.

Texto: Begoña Zabala Aguirre

akelarre  bego

 

Mi padre, Ignacio Zabala Aierbe, nacionalista vasco, testigo presencial del bombardeo de Gernika, prisionero de guerra y condenado a muerte en la prisión de Cartagena (España), esperaba ante un tablero que se cumpliera la orden de fusilamiento al amanecer, día tras día durante 365.

 

Jugaba al ajedrez con compañeros que no podían concluir la partida.

Quizá la noche siguiente le sacarían a él.

Era un jugador fuera de serie.

Emocionaba verle danzar por el tablero.

Porque eso hacía; bailaba con la suerte y con la mente.

 

Huelga decir que no me interesaban las muñecas desde que aprendí el poder de un peón.

 

Conservo el tablero de mi padre como la más preciada lección de vida.

 

Me enseñó a jugar, amar y respetar el noble arte del ajedrez.

 

Recordándole le dedico hoy La Inmortal.

 

Para todos aquellos jugadores magníficos que nunca pudieron concluir la partida.

la-inmortal-anderssen

 

Figura: Posición final de La Inmortal.

 

La inmortal, es una obra maestra del ajedrez; es sin duda la partida más conocida y admirada por los ajedrecistas de todo el mundo. Ha sido analizada en multitud de ocasiones y, a pesar de haberse encontrado algunas jugadas erróneas por parte de ambos adversarios, no ha perdido ni un ápice de su extraordinaria belleza

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *