Radio Arcoiris

La triste noticia que viajó a Paris trae una respuesta… «A la hora del poeta…» *

* Texto de Luis del Río Donoso remitido por Amanda Fuller B.

luis del rio

 

 

 

 

Te escribo a la hora del poeta… a las cinco de la tarde. 

Y me embarga la tristeza de los sensibles.

Esa de gotas saladas deslizándose entre abismos.

De campanas silenciosas respetando el hágase su voluntad. 

La que roe las vísceras y lleva al silencio pleno de ruidos.

 

Te escribo con la imágen de Ciro Vargas en mis oídos.

Creo escuchar sus palabras por esos años 1978 en Caracas,

cuando al leer mis primeros escritos, con un entusiasmo verídico,

saltando todas las normas literarias, me animaba a editar esas primerísimas

estrofas, que parecían poemas de amor. Y siguiendo su intuición,

escribió un pequeño artículo para el periódico «Nueva Aurora de Chile»,

que editaba en la imprenta «FORMATECA», donde yo había conseguido

mi primer empleo como representante de ventas. El exilio nos cobijaba.

La solidaridad no era y no es un mito, Ciro lo demostraba con su esfuerzo, con su profesionalismo,

con su lucha contra la dictadura de Pinochet. Acepté el desafío y desde esa fecha,

lo acompañé en su labor, junto a tantos otros chilenos, como el pintor Ortizpozo, Isabel Allende,

Cristina Da Fonseca, Pedro Mira,etc. Al partir a Francia en Agosto de 1984, fué una vez más Ciro

quien me hizo comprender la importancia de esta decisión de exilarme en el país galo.

Nuestra amistad siguió su curso, fuí su primer corresponsal en Francia, hasta que el periódico

dejó de ser editado. Las causas ? Siempre las mismas: falta de recursos económicos,

de apoyo, de continuidad en la solidaridad.

 

Te escribo recordando nuestros encuentros en Chile. La alegría de volver a verlo, siempre junto a Sonia, y justo

al comienzo de nuestra amistad con ustedes, en la SECH y el Grupo Fuego. Las lecturas en la Universidad,
y las conversaciones en diferentes reuniones, cada vez que viajaba a Chile.

Las noches sombrías de los meses de Septiembre dictatorial, fueron quedando atrás.

Todo se renueva… quizás cambia… pero no se borran las huellas en nuestra memoria. Esas de los valores que

nos permiten sentir y actuar como humanos de nuestra tierra, de nuestra humanidad. 

 

Te escribo con el sentimiento de haber perdido a un invalorable amigo…

Me quedan sus palabras, sus enseñanzas… y los tres puntos míticos

que recuerdan el sentido de luchar por valores que trascienden la banalidad, las hogueras,

y nos invitan a continuar, para ser aporte hacia un mundo mejor.

 

La hora ya no es la misma, el tiempo tampoco,

pero la amistad es un grano de vida sembrado en los ojos del alma.

 

 

* Texto de Luis del Río Donoso remitido por Amanda Fuller B.

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