Por Enrique Fernández
– Ahora vienen… ¡cuando ya está todo quemado! –protestaba una vecina de la localidad de Empedrado, a pocos metros de la Presidenta Michelle Bachelet. La mandataria llegó hasta esa zona costera de la región del Maule para disponer en el terreno la ayuda a los damnificados por los incendios forestales.
-¿De qué donación estamos hablando, si ella lo único que hace es devolver algo de lo que Wal-Mart nos roba a nosotros los consumidores –alegó un navegante de las redes sociales, cliente de los supermercados Líder. De este modo descalificó el aporte de dos millones de dólares (más de 1.300 millones de pesos) que entregó la sicóloga Lucy Ana Avilés para financiar el viaje del gigantesco avión super tanker que colaboraría en la extinción de los incendios.
-Qué aporte ni que ocho cuartos… Si ese avión vino en un viaje de prueba con fines comerciales –aseguró otro usuario de las redes, supuestamente muy bien informado.
Cuando Lucy Ana Avilés entró en contacto con las autoridades chilenas, el sábado 21 de enero, lo primero que encontró fue un rechazo a su donación para traer el Boeing, con capacidad para transportar 72.000 litros de agua en cada viaje.
“Preguntamos por qué y no pudieron dar con una respuesta. Muchos opinando que el avión no iba a servir por el tipo de geografía de Chile, muchos opinando sin conocer el avión”, dijo la filántropa, casada desde hace 10 años con Benjamín Walton, nieto del fundador de la empresa comercial Wal-Mart, que en Chile controla la cadena de supermercados Líder.



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