Texto: Leopoldo Martin Ramos
Suele emplearse la frase para connotar la idea de algo superior, difícil de lograr; aunque el refrán repetido tradicionalmente como “las palabras se las lleva el viento”, marca un destino negativo: plantean que “las palabras pierden su valor muchas veces, porque no se cumplen o se usan a la ligera, o no se puede demostrar que se dijeron”.
Ahora escribimos con sentido optimista “Palabras Mayores” para referirnos a un Programa de la Biblioteca de Santiago y a quién nos las explica, Cristián Osvaldo Maturana Maturana, que es el Coordinador de Innovación y Tecnología de esa Entidad cultural. Y como un refrán trae a cuento otros dichos populares, nos acordamos del que asegura: “palabra de Hombre”… y sin desmerecer el género, vale aquella afirmación enfática como : “palabra cuya validez se sostiene en el honor de quién se expresa”.
Palabras Mayores fue un proyecto, “hoy en día es un programa piloto, el cual, sin duda, esperamos tener de forma permanente”; pero, que en su ejecución actual obedece a una suerte de marcha blanca, El equipo de funcionarios y personas vinculadas a la Sala +60 reciben los créditos por ser quienes han sido los principales responsables de la ejecución del proyecto.
Ahora en cuanto experiencia de prueba de un Programa importante; es -al decir común de la gente- “una noticia en pleno desarrollo”, porque la actividad que involucra ya a tres hogares de adultos mayores se está cumpliendo, y cada etapa del mismo, es una noticia buena; de esas que refrescan el alma. Noticias buenas por ser escasas en los medios convulsionados gracias a tantas informaciones de destrucción, delitos y deshonestidad. Cada actividad –que son muchas- tienen el quehacer generoso del altruismo, y sin eufemismos: es solidario; se sostiene y afirma, más en el respeto que en convidar ternura . Por la nobleza de su estructura de humanidad, es el nombre adecuado y legítimo que le asignaron con sapiencia y compromiso.
«Palabras Mayores» –dice Cristián Osvaldo-, “tiene como objetivo vincular a los y las adultos y adultas mayores residentes en casas de reposo, hogares o centros de acogida y los adultos y adultas mayores que participan de las actividades de la Biblioteca de Santiago, en particular de Sala +60”, donde reside un equipo humano voluntarioso y entusiasta.


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