TEXTO : (GENTE DE RADIO Nº 11)

SRA. AURORA MELLADO GRAF, MADRE DE CIRO VARGAS MELLLADO
EL RESPALDO MATERNAL A LOS CULTORES DEL ARTE…
“Mamá Goya” y Lola de Vargas, dos madres –de Enrique Gajardo y Ciro Vargas- que a su manera favorecían los afanes culturales de sus hijos, con especial bondad no exenta de las naturales objeciones por el trabajo a deshoras…
(GENTE DE RADIO Nº 11) LEOPOLDO.- Mujeres en la actividad radial… nos cuenta Ciro Vargas Mellado de la experiencia…
Estamos hablando de allá por los años mil nueve cuarenta… mil nueve cincuenta… en la radiotelefonía de una ciudad provinciana… Creo que incluso hay un libro con ese nombre: “Chillán, siesta provinciana”. Ya hablaremos de ese tema más adelante.
Aparte de las damas que has mencionado… otras damas involucradas… Yo tengo información de la madre de Enrique Gajardo, tu propia madre, Ciro, y algunas otras damas que de alguna manera -la hermana de Enrique- estaban colaborando en estas actividades de radio y teatro…
CIRO VARGAS.- Es justo lo que señalas porque la casa de Mamá Goya –todos le decíamos Mamá Goya-, la madre de Enrique Gajardo… la casa de ella era la casa nuestra… Yo particularmente, llegaba después de las once de la noche, a veces, a golpear la puerta y era recibido con la cordialidad de siempre, con una gran alegría, y se me ofrecía algo de comer, Entonces había una charla, una conversación que a veces se prolongaba hasta más allá de las doce de la noche…
Era una mujer de una calidad, de una bondad enorme, y colaboraba tan generosamente con todo el Grupo que, como digo, la casa de ella era la casa nuestra… Llegábamos ahí indistintamente los varones y las mujeres del Grupo… no todos al mismo tiempo, pero más de una vez se dio el caso de que nos juntábamos ahí todos, para celebrar algo… Era la casa de Mamá Goya… era la casa nuestra… Era la madre de Enrique Gajardo y quien le ayudaba en estos afanes era Marta Gajardo, hermana de Enrique y, por consiguiente, la hija de Mamá Goya…
Marta, una mujer también de gran bondad, de gran afectuosidad y que nos recibía con mucho cariño aunque llegáramos a una hora… poco… poco conveniente… Llegar a las once de la noche de visita no era cosa que entusiasmara… pero igualmente se producían estas reuniones y se disfrutaba de la amistad con una alegría, una sinceridad, y una espontaneidad extraordinaria…
Mi propia madre… ella no era muy partidaria de que yo anduviera metido en estas cosas… Consideraba que era como una locurita mía que había que dejarla… Así es que no… no quiere decir que estuviera permanentemente regañándome, pero no me aplaudía mucho estos vaivenes míos y estos coqueteos con el arte, a pesar de que ella, también, era una mujer que vibraba mucho con el arte…
A ella, la música, el canto, el arte en general le atraía mucho, igual que a su hermana… Eran las dos no más, pero en la casa reinaba siempre un ambiente así, proclive a la cosa artística, y siempre había una predisposición para recibir a la gente que tuviera inquietudes en ese sentido. Pero particularmente a mí no me aplaudía mucho, en ese propósito.
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