Las circunstancias que motivaron el traslado de Ciro Vargas a Santiago, aún “cuando mi amor estaba en Chillán”… las accidentadas situaciones y el contacto con José Tohá González, a la sazón Director del Diario “Las Noticias de Última Hora”…
(GENTE DE RADIO Nº 12) LEOPOLDO.- “Gente de Radio”… estamos entrevistando al periodista Ciro Vargas Mellado… Habíamos quedado, en nuestra última conversación, tratando temas de radio, la actividad cultural, las mujeres en la radiotelefonía, todo esto circunscrito a Chillán… Pero nos contabas también que luego de estar en Chillán, casarse en Chillán, vienes a Santiago… ¿Podríamos hacer una línea cronológica, así, de tu permanencia en Santiago, detallando las actividades desde que llegas hasta estos días?
CIRO VARGAS.- Son recuerdos más recientes, sin duda, porque al contraer matrimonio con quien todavía es mi compañera, Sonia Roa Mena, nos trasladamos acá, a la capital, y esto fue por allá por el año sesenta y cuatro.
En el transcurso de esos años, desde luego han ocurrido muchas cosas, pero si empezamos como debe ser…, por el comienzo, habría que decir que la aparición por acá en Santiago fue producto “de un accidente…”, dicho así, entre comillas.
Yo no tenía previsto venirme a Santiago… mi amor estaba en Chillán… toda mi vida había transcurrido allí… Entonces tener que tomar una decisión tan… tan difícil, me parecía demasiado drástica, demasiado violenta: tener que decirle adiós a Chillán e irme para alguna otra parte.
Bueno, yo había trabajado en el Banco del Estado, simultáneamente con mi trabajo en “Radio La Discusión”… Cuando dejé el trabajo en el banco, me invitó el Director del Diario, don Alfonso Lagos Villar, a la radio… a trabajar exclusivamente en la radio… O sea, decidir si me quedaba en el banco o en la radio… Opté por irme del banco y me fui a la radio… Ahora, esto fue también parte de otra historia…
Se había producido una estafa, pero muy, muy antigua y se había prolongado por mucho tiempo en el banco. Y esa olla se destapó por los años sesenta y uno, sesenta y dos, y se descubrió que algunos funcionarios habían estado metiendo la mano en la caja…
Bueno, vino la investigación y todo lo demás, y llegó la decisión que quienes teníamos más de quince años de permanencia en Chillán, en el banco, teníamos que irnos a otra parte. Y a mí me destinaron a Parral, lo que me pareció una cosa inaceptable e incluso viajé a Santiago… Vine a conversar acá con unos jefes a pedirles que no me trasladaran porque yo no tenía nada que ver en la historia. Pero todos los que tenían el tiempo de más de quince años laborando en el banco tenían que trasladarse.
Finalmente, entonces, opté y les dije que si me obligaban a atender la orden del banco, yo me retiraba… y renuncié y me quedé trabajando sólo en la radio.
Asumí el cargo de Director, pero ese período fue breve, porque caí gravemente enfermo, consecuencia de lo cual dejé de trabajar después en la radio.
Pero, abreviando la historia, ya recuperándome surgió el ofrecimiento de venirme a Santiago y quien me lo hizo fue nada menos que mi amigo José Tohá González. El era el Director del Diario “Última Hora”, de aquí en Santiago, y el hermano de él, el doctor en Chillán, era el médico de mi madre y consiguientemente muy amigo de la familia y amigo mío. El fue el nexo y entonces preguntó a José si acaso me podría dar una cabida acá en el diario. “Pero por supuesto”, contestó José. Y ahí empezó mi vida en Santiago, por allá por el año sesenta y cuatro.
Nos casamos con Sonia y nos vinimos a enfrentar esta realidad nueva para nosotros y a enfrentar también una experiencia absolutamente aterradora para mí, porque verme en el medio como periodista, sin mayor experiencia, solamente la que tenía en Chillán, era una cosa que me causaba pavor. Sin embargo, poco a poco fuimos venciendo eso y trabajé en el diario “Última Hora” diez años.
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