TEXTO: AMANDA FULLER
Recordar al Maestro Ciro Vargas revive variados escenarios. Y en cada cual reconozco su huella, la impronta que hizo germinar nuestros sueños.
Retrocedo a los años de adolescencia: inquieta, ensimismada a veces , pero con un espíritu sediento de volar hacia la atmósfera azul de los anhelos. Los primeros vuelos tocaban mi ventana esbozando trazos imperfectos.
El Maestro alzó su lámpara señalando diversos senderos: poesía, teatro, música…
Conocí rostros importantes: Pedro Lastra, Enrique Gajardo Velásquez, Pedro Villagra, Edgar Perramón. Cada cual nutría mis aspiraciones de alcanzar sus pasos.
En una noche mágica, asistí al estreno de la obra Carmina Burana a través de Radio La Discusión, sentada en el palco de los privilegiados invadida por ideas nuevas para reflexionar.
Me fue envolviendo una especie de fascinación creciente al integrar hebras de urdimbre ese follaje enriquecedor.
Nunca más me solté de ellas.
Era largo el camino y había mucho que aprender. Imperfecciones, tropiezos, no fueron obstáculo para continuar y descubrir otras sendas con la mirada puesta en horizontes de luz.
Aún en la distancia, sentía la mirada del Maestro invitando a perseverar.
Ausencias dolorosas de quien por cultivar el Arte y alzar la voz, lo llevaron a otra tierras. En cada lugar dejó el sello de su generosidad al difundir el sentido de la creatividad, de ese fulgor que nace y siembra la esencia del Ser otorgando armonía y belleza.
El fragor de sus batallas fue dañando sus energías y su salud. Luchaba con dignidad y porque muy cerca de su corazón la vida le había regalado una compañera incomparable en su amor y su lealtad: Sonia Roa, la niña que soñó con el príncipe ideal y lo consiguió y lo amó por siempre. Conocimos su historia en plenitud y nos estremece saberla entregada por siempre a su recuerdo.
Sin duda Ciro Vargas perteneció a una generación selecta de esta tierra chillaneja. Sembrador incansable, sencillo, irradiaba generosidad y sabiduría con delicada maestría, tal si fuera una misión encomendada, nunca una competencia entre sus pares.
Nos enorgullece haber tomado de su fulgor y sentirnos de algún modo discípulas de su grandeza.
AMANDA FULLER
POETA
“RECORDANDO AL MAESTRO…” por AMANDA FULLER * inicia sus hermosos aportes en las páginas de www.radioarcoiris.cl


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