El presente libro -Canto Al Divino- contiene historias de la Biblia, tanto del antiguo como del Nuevo Testamento, dirigidas al hombre y la mujer común de nuestro país.
“ En muchos casos -dice la autora- , he utilizado en estas décimas chilenismos, para identificar a los personajes de las Sagradas Escrituras con los habitantes de nuestro pueblo, que por lo general emplean este lenguaje que forma parte de su identidad cultural. Como dijo el Maestro: “ A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas (Mc. 4.11)”.
Es mi anhelo, que estos relatos puedan palpitar en más de algún lector (a) que lea estos versos nacidos en el corazón de una mujer.
Muerte de Jesús
“ Ante la gente que llora / hay un grupo de mujeres / que han dejado sus quehaceres / pa’ seguirlo sin demora.
En la fatídica hora 7 al patíbulo andando / lo llevan trastabillando / con la misma cruz a cuestas, / mientras le llevan la cuenta / de golpes que le van dando.
Jesús va por el camino / subiendo apenas la cuesta / mientras suben las apuestas / aquellos hombres ladinos.
Mirando aquel desatino / está Simón de Cirene / y lo llaman pa’ que lleve / la cruz que casi lo bota./ Este sudando la gota / ayuda al que a salvar viene.
Las mujeres desde lejos / lo contemplan compungidas / con el alma dolorida / se dan golpes en el pecho.
Jesús en la cruz maltrecho / las mira con compasión, / mientras sufre en la ocasión / por salvar la humanidad. / De luto la cristiandad / llora por su salvación.
A Jesús lo torturaron / aquellos locos impuros, / mientras azotan al Puro, / su divina piel hollaron.
A empujones lo sacaron / soldados por las esquinas / y una corona de espinas / le ponen con mucha saña; / le pegan con una caña / en su cabeza divina.
Lo acusan de subversivo / y también de ser hereje, / lo hicieron sufrir y el eje / de su vida se ha partido.
El los mira conmovido / y siente que está perdido. / Todos lo miran jodío / al colocarle un cartel / dónde le dicen que es él / Rey de todos los Judíos.
Los que por allí pasaban / la cabeza le volvían / los soldados lo herían / con rabia lo maltrataban.
También ridiculizaban / al que es de todos escudo / y con un látigo en nudos / lo salpicaban de sangre. / Mientras clamaba a su Padre, / el cielo se quedó mudo.
En una cruz de madera / crucificaron al Santo, / el cielo llorando tanto / a ninguno considera.
De pronto la tarde entera / se queda en un apagón / y el velo del templo en dos / se partió de un solo tajo, / cuando un centurión abajo / ¡ glorificaba al Señor !.”
Canto a lo divino la crucifixion de cristo

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